Perú. Mes morado: Arzobispo de Lima invita a volver la mirada al Cristo Moreno

A través de una “Oración al Señor de los Milagros”, el Arzobispo de Lima y Primado de la Iglesia en el Perú, Monseñor Carlos Castillo, invita a los peruanos y a todos los pueblos del mundo, a dirigir sus miradas al Cristo de Pachacamilla, en este tiempo marcado por la pandemia del coronavirus.

Ciudad del Vaticano

“Por tu Hijo Jesús, Señor de los Milagros, salvamos de múltiples terremotos, por su paciencia y cuidado de nuestras vidas, acentúa la fuerza de tu amor entre nosotros, tu pueblo peruano y los pueblos del mundo que sufren la Pandemia”, lo escribe Monseñor Carlos Castillo, Arzobispo de Lima y Primado de la Iglesia en el Perú, en la oración que compuso con ocasión de la celebración de la Solemnidad del Señor de los Milagros, fiesta litúrgica y tradicional difundida en todo el Perú y diferentes países del mundo, la misma que fue publicada en el sitio web del Arzobispado de Lima.

Señor, sálvanos de los terremotos y la pandemia

La Oración de “aliento y esperanza a nuestro Cristo de Pachacamilla”, se lee en la nota, surge de la inspiración del Arzobispo de Lima quien, contemplando la imagen del Cristo Moreno – denominación del Señor de los Milagros – recuerda la “alianza que el Padre ha sellado con la humanidad por medio de su Hijo Jesús, Señor de los Milagros, no por la fuerza de los clavos sino por su misericordia infinita”. Asimismo, Monseñor Castillo pide que, por intercesión de Jesús de Nazaret seamos salvados de “múltiples terremotos”, que el “pueblo peruano y los pueblos del mundo sean salvados de la Pandemia”.

La plaga del Covid y la plaga de la indiferencia

Además, recordando las promesas de Dios a Abraham, Isaac y Jacob, el Arzobispo de Lima pide al Señor que nos proteja de “una plaga muy difícil de erradicar”, y siendo de los pueblos más pequeños de la tierra, hoy estamos humillados y golpeados aún, sin muchas fuerzas, y tememos por nuestro futuro, unidos al del mundo entero. También, señala Monseñor Castillo, otra plaga, la del egoísmo y la indiferencia, la de la corrupción y de la ambición, nos azota gravemente y deja que la otra corra más veloz. Y así como Daniel, hemos tenido que encerrarnos, ya que no tenemos suficientes buenos dirigentes ni profetas, ni jefes, y no te podemos ofrecer ni homenajes, ni procesiones, ni ofrendas, ni incienso, ni bandas, ni cantos en nuestras calles y plazas. Ni un sitio donde ofrecerte primicias para agradecer tu misericordia.

Leamos y meditemos la oración al Cristo Moreno

Oración al Señor de los Milagros

Padre bueno, tú nunca nos has desamparado, tú no rompes tu alianza, la sellaste por medio de tu Hijo Jesús, Señor de los Milagros, no por la fuerza de los clavos sino por tu misericordia infinita.

Por Él nos salvamos de múltiples terremotos, por su paciencia y cuidado de nuestras vidas, acentúa la fuerza de tu amor entre nosotros, tu pueblo peruano y los pueblos del mundo que sufren la Pandemia.

Por la oración desde el corazón de tantos hermanos dispersos por el mundo, da capacidad y fuerza a la humanidad, e inspírala en su responsabilidad para que, por tu misericordia extendida e irradiada, se detenga este terremoto viral.

Sí Padre, tú prometiste a Abraham, tu amigo que en él todos los pueblos de la tierra se bendecirían; y por Isaac y Jacob, prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo y la arena de las playas marinas, pero ahora Señor, nos ha azotado una plaga muy difícil de erradicar, y siendo de los pueblos más pequeños de la tierra,
hoy estamos humillados y golpeados aún, sin muchas fuerzas, y tememos por nuestro futuro, unidos al del mundo entero.

Otra plaga, la del egoísmo y la indiferencia, la de la corrupción y de la ambición, también nos azota gravemente y deja que la otra corra más veloz.

Hemos tenido que encerrarnos, y como en tiempos de Daniel, no tenemos suficientes buenos dirigentes ni profetas, ni jefes, y no te podemos ofrecer ni homenajes, ni procesiones, ni ofrendas, ni incienso, ni bandas, ni cantos en nuestras calles y plazas. Ni un sitio donde ofrecerte primicias para agradecer tu misericordia.

Padre, sabemos que mucho de lo que ocurre tiene su origen en nuestra complicidad con el pecado, con el mundo que corre tras el dinero como su dios que descarta por doquier a los pobres sin techo ni aliento, sin alimento ni trabajo ni amparo, y de allí que, en tanto apuro por ganar, se desatiende y debilita la salud de los más frágiles,
y crecen los males que nos acechan, el pecado personal y social nos ha desbordado y está matándonos.

Por eso Padre, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como si fuera nuestra procesión y nuestro homenaje.

Que este sea hoy nuestro sacrificio, nuestro incienso y nuestro canto, con el corazón humillado que tú no desprecias, haz que sea agradable a tu presencia y nos sigas dando fuerza, ánimo e inventiva, que solo cuando nos das tu Espíritu, se recobran.

Queremos sí darte gracias por los milagros vivos, de los hermanos que nos diste en todos estos meses, los que nos esperan junto a ti en tu Reino y los que aquí quedan para ayudarnos, sabemos que se organizan como ciudadanos voluntarios y como hermanos solidarios
comienzan a surgir de todas partes.

Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, a ti que nunca nos defraudas Señor.

Que tu eterna piedad se ensanche Señor, y se haga oportuna y significativa, y que un milagro de tu mano generosa nos resucite a una vida solidaria, derivada de tu gran misericordia.

Líbranos con tu poder maravilloso y da a tu nombre gloria, para que de la mano de tu Hijo Jesús, nuestro Señor de los Milagros, resucitemos como Perú, ahora.

Amén

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28 octubre 2020, 12:09