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Imagen de una prueba de nuclear. Imagen de una prueba de nuclear. 

50 años del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares

Hoy se cumplen 50 años de la entrada en vigor del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, proclamado después de la Segunda Guerra Mundial, tras el empeño de los países miembros de las Naciones Unidas de impedir que se extendiera la posesión de armas nucleares, por el riesgo de que llegaran a manos irresponsables.

Ciudad del Vaticano

“Un mundo en paz, libre de armas nucleares, es la aspiración de millones de hombres y mujeres en todas partes”. Así lo declaró el Papa Francisco, en su discurso sobre las armas nucleares, durante su visita apostólica en Nagasaki, Japón, en noviembre de 2019.

El empeño internacional por disminuir el uso de armas nucleares ha sido un punto central de discusión durante décadas. En este sentido, el 5 de marzo de 1970, entró en vigor el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), primer acuerdo en el ámbito de la no proliferación y el desarme con mayor número de adhesiones: más de 190 Partes. Este tratado, según lo plantea el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), “es la piedra angular de los esfuerzos mundiales para prevenir que las armas nucleares se sigan propagando, fomentar los usos pacíficos de la energía nuclear y promover el objetivo del desarme nuclear”.

Las armas nucleares

Las armas nucleares son las armas más peligrosas de la Tierra, puesto que una sola puede destruir una ciudad entera, causando la muerte de millones de personas, y poner en peligro el medio natural y las vidas de las futuras generaciones debido a sus efectos catastróficos a largo plazo.

Estas armas solo se han utilizado dos veces, durante la Segunda Guerra Mundial, en los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki de 1945. Estas ciudades son claros ejemplos de su alcance destructivo, el cual sigue estando muy presente en la memoria de la humanidad. Sin embargo, según la ONU, se calcula que hoy quedan en el mundo, unas 22.000 armas nucleares y se han llevado a cabo más de 2.000 ensayos hasta la fecha.

Un mundo sin armas nucleares es posible y necesario

El Papa Francisco subrayó en Nagasaki que, ante “la amenaza de las armas nucleares”, es necesario la participación “colectiva y concertada, basada en la construcción ardua pero constante de una confianza mutua que rompa la dinámica de desconfianza actualmente prevaleciente”.

“Un mundo sin armas nucleares es posible y necesario”, dijo el Santo Padre, pidiendo a los líderes políticos que no se olviden de que las mismas no defienden de las amenazas. “Por todo esto, resulta crucial crear herramientas que aseguren la confianza y el desarrollo mutuo, y contar con líderes que estén a la altura de las circunstancias”. Con ello, el Papa pidió “unirnos en oraciones cada día por la conversión de las conciencias y por el triunfo de una cultura de la vida, de la reconciliación y de la fraternidad. Una fraternidad que sepa reconocer y garantizar las diferencias en la búsqueda de un destino común”.

Uso pacífico de las armas nucleares

Según lo estipulado en el TNP, los Estados no poseedores de armas nucleares que son Partes se comprometen a no fabricar o adquirir de otra manera armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos, mientras que los Estados poseedores de armas nucleares que son Partes se comprometen a no ayudar, alentar o inducir en forma alguna a ningún Estado no poseedor de armas nucleares que sea Parte a fabricar o adquirir de otra manera armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos.

El OIEA es el organismo encargado de verificar el cumplimiento de las obligaciones contraídas en virtud del Tratado por los Estados no poseedores de armas nucleares que son Partes en el TNP a fin de prevenir que la energía nuclear se desvíe de los usos pacíficos a la creación de armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos.

05 marzo 2020, 12:46