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Cardenal Sandri celebra misa en la fiesta de San Juan XXIII Cardenal Sandri celebra misa en la fiesta de San Juan XXIII 

A finales de octubre, Sandri visita Siria: "Que soplen vientos de paz"

En la fiesta litúrgica de San Juan XIII, el cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, celebró una misa en la Basílica Vaticana. En su homilía, pidió "oraciones especiales" por Líbano y Siria, países que el cardenal visitará a finales de mes.

Isabella Piro - Ciudad del Vaticano

"Elevemos una oración especial a San Juan XXIII, que como Legado Pontificio coronó la estatua de la Virgen María en Harissa, para que si las luces humanas se apagan en nuestro querido Líbano, crezca la llama de la fe y de la esperanza del pueblo del País de los Cedros, y soplen vientos de paz y de reconstrucción en la cercana Siria, que tendré la alegría de visitar a finales de mes": este fue el núcleo de la homilía pronunciada esta mañana, 11 de octubre, por el Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. El cardenal presidió una misa en la Basílica de San Pedro con motivo de la conmemoración litúrgica de San Juan XXIII que, según explicó, "fue amigo y padre de Oriente, no sólo por sus experiencias en Bulgaria, Turquía y Grecia". Concelebraron con el cardenal Sandri dos obispos del Líbano y de Siria.

El Papa Roncalli intercede por el Sínodo

La memoria litúrgica del Papa Roncalli, subrayó el cardenal, "no cae en el día de su tránsito y nacimiento al cielo, sino en el aniversario de aquel acontecimiento del Espíritu que inspiró al Papa Roncalli a convocar y abrir el Concilio Ecuménico Vaticano II". De ahí la esperanza de su intercesión con el Papa Francisco, con "todos los que le asisten en el gobierno de la Curia Romana y de la Iglesia Universal" y con el "camino sinodal inaugurado ayer y que será tanto más fecundo cuanto más permanezca cada uno de nosotros como oyente de la Palabra y atento a la voz del Paráclito".

La importancia de la evangelización

De hecho, "a menudo arrastrados hacia un lado u otro por diversas reflexiones o comentarios -explicó el cardenal Sandri-, podemos caer en la vorágine de las palabras humanas que no se comparan con la Palabra que cuenta, la Palabra del Evangelio, que estamos llamados a anunciar". Por ello, es necesario "recuperar cada día, ante todo en nuestra oración personal, la conciencia del ministerio que se nos ha confiado y que tiene como condición el anuncio del Evangelio y como fin el Reino que viene entre nosotros". E incluso en este caso, el Papa Juan XXIII puede ser un ejemplo: él, de hecho, "tuvo que afrontar varios retos e incomprensiones en su vida eclesial, pero nunca se desanimó, es más, siempre profundizó en su relación con el Señor".

"Obediencia y paz", un programa de vida

De sus escritos, como el "Diario del Alma", se desprende que "incluso las indicaciones más concretas, los propósitos y la regla de vida están lejos de un formalismo religioso, pero son como estacas para que el paso de los días no pierda el encuentro con el Señor".

Por tanto, como el difunto Pontífice, hay que actuar con "obediencia y paz": "la obediencia de quien escucha la voz de Dios y transmite a los demás esa paz del corazón que el Señor concede a quienes viven de este modo". La obediencia y la paz, que Juan XXIII definió como "un trozo de mi historia y de mi vida", hoy el cardenal Sandri las ha señalado finalmente como "su herencia y su programa de vida que pueden ser también nuestros".

11 octubre 2021, 11:23