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Parolin: “hoy es más necesario que nunca difundir mensajes benéficos”

En la misa por los 90 años de Radio Vaticano, que presidió el secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin, relacionó la labor de la Radio con tres palabras: Apertura, universalidad y contacto.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Radio Vaticano celebra hoy 12 de febrero sus 90 años. El cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, presidió la misa celebrada en el Altar de la Cátedra de la Basílica Vaticana.

En la homilía, el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, agradeció a “todos aquellos que en este tiempo sustancial han ofrecido y siguen ofreciendo con generosidad su contribución a la difusión de la voz del Papa en todo el mundo. Hoy, dijo, es más necesario que nunca difundir mensajes benéficos, en un contexto comunicativo que a menudo parece apuntar más a lo útil que a lo humano, y que necesita ser restaurado, lo dijo recordando el Mensaje del Evangelio de hoy, que habla de “una curación que permite volver a comunicarse, a hablar y a escuchar”.

La curación del sordomudo

Del texto bíblico, el episodio de la curación del sordomudo, el purpurado extrajo tres palabras “relacionadas con la misión de comunicar”: Apertura, universalidad y contacto.

La apertura:

El Cardenal la tomó de la expresión central del Evangelio, el “¡Effata! ¡Abran!" (Mc 7,34) relatado en la propia lengua de Jesús, el arameo, para subrayar su importancia.  Y al respecto afirmó que “desde sus inicios, Radio Vaticano ha representado un signo de apertura al mundo, no sólo desde el punto de vista "geográfico", llegando a las latitudes más lejanas, sino también desde el punto de vista "histórico", convirtiéndose en un hito de la innovación comunicativa”.

También señaló que el “invento de Guglielmo Marconi fue una vanguardia tecnológica”. Y que incluso hoy es “ indispensable abrirse con una nueva mirada a las necesidades cambiantes de los tiempos: no es sólo una estrategia necesaria, es sobre todo una necesidad de fe”.

Parolín manifestó que el Santo Padre “nos recuerda a menudo que la fe auténtica nos lleva a abrirnos, a luchar contra las cerrazones y rigideces que paralizan el corazón y lo encierran en el "siempre se ha hecho así"… Antes de Jesús, en todo el Antiguo Testamento, no aparecen curaciones de sordos o mudos. Sin embargo, a menudo se hablaba de sordera, siempre de forma metafórica, para designar la lentitud de corazón del pueblo para recibir el mensaje de Dios”. Y la “sordera” es un peligro que existe incluso hoy entre nosotros: cada uno de nosotros, afirmó el Secretario de Estado, corre el riesgo de ser sordo a las llamadas de Dios y mudo al responder a ellas.

“Por nuestra cuenta no somos capaces de mantener abierta la comunicación con Dios. Este es, pues, el sentido profundo del signo realizado por Jesús: al curar por primera vez la sordera y el mutismo del hombre, nos revela que sólo Él es capaz de reabrir completamente nuestros oídos cerrados y rehabilitarnos en comunión con Él”.

La universalidad:

El purpurado dijo al respecto que Radio Vaticano ha creado una red que se ha extendido por todas partes, “expresión de la universalidad de la Iglesia católica y del ministerio petrino. Es más, ha hecho que personas a miles de kilómetros de distancia recen al unísono. Su mensaje, afirmó, reverberación moderna del antiguo Pentecostés, ha llegado a pueblos lejanos en distintas lenguas bajo el signo del Espíritu que llega y une a todos. Radio Vaticano ha traspasado incluso el telón de acero, haciendo llegar la presencia de Dios a los totalitarismos que negaban su existencia”.

El Cardenal Parolin, señaló además que “en cada época los cristianos necesitan ser curados de la estrechez de sus propios particularismos. Es un universalismo salvífico que también nos llama a ampliar las fronteras de nuestro testimonio, porque el Señor, preserva a los vecinos, pero también desea ardientemente llegar a los lejanos”.

El  contacto:

en esta palabra el cardenal recordó la gran labor que hizo la Radio Vaticano, durante la Segunda Guerra Mundial, comprometiéndose “intensamente como "brazo operativo" de la Oficina de Información de la Secretaría de Estado, creada para localizar y contactar con las familias de los desaparecidos y los prisioneros. Se creó una red de solidaridad que consiguió difundir más de un millón de mensajes y conectó a muchas personas con sus seres queridos”.

Tras recordar el último mensaje del Papa sobre la Jornada Mundial de las Comunicaciones, en el que destaca la importancia de “comunicar encontrando a las personas donde y como están”, el cardenal dijo que la comunicación tiende al contacto vivo y directo, la palabra es "eficaz sólo si se "ve", sólo si implica una experiencia", sólo si toca la vida con la mano.

Así como en el Evangelio, que habla de algunos ejemplos de Jesús, algunos gestos concretos: "Se metió los dedos en los oídos y con la saliva se tocó la lengua" (v. 33). “Son gestos que denotan la voluntad del Señor de no quedarse en la superficie, sino de tocar lo más profundo de la vida del hombre”. En aquella época, recordó el purpurado, se consideraba que la saliva era una especie de "aliento condensado", que provenía del interior, del alma. Jesús toca la lengua del enfermo con la saliva, como para comunicarle su propio aliento vital, el Espíritu Santo.

Y hoy día, también nosotros necesitamos entrar en contacto con Jesús de forma tangible para ser sanados en lo más profundo. De lo contrario, explica, nuestra relación con el Señor corre el riesgo de convertirse en un hábito y quedar reducida a una serie de prácticas externas. “Por el contrario, Cristo desea que nos acerquemos a Él, partiendo de nuestras partes enfermas; que redescubramos la intimidad con Él, sin miedo a presentarle nuestras miserias, a contarle nuestras falsedades, a poner ante Él las fragilidades de las que nos avergonzamos”.

La imagen de la Capilla Sixtina

Concluyó su homilía mencionando la imagen del “contacto quizá más famoso del arte sagrado: los dedos de Dios y Adán tocándose en la bóveda de la Capilla Sixtina”. Sobre todo en el “detalle de lo que aparece en la actualidad: el dedo de Dios está extendido y dirigido hacia el hombre, pero el dedo de Adán no está extendido, está doblado: puede por tanto, elevarse un poco para tocar el índice divino, o retraerse y doblarse sobre sí mismo. Esta imagen plasma la oscilación de nuestra relación con Dios”.

 Sin embargo, afirmó por último, Jesús, el nuevo Adán, el Verbo hecho carne, nos ha puesto definitivamente en contacto con el Dios del cielo. Nos corresponde alimentar un vínculo vivo con él, el único que puede curarnos de nuestra mediocridad y hacernos tocar con nuestras propias manos el misterio de Dios, el sentido y la finalidad de nuestra existencia.

12 febrero 2021, 12:43