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Gnavi, ecumenismo: frutos reales, aunque a veces invisibles

En el día de apertura de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, Monseñor Marco Gnavi, responsable de la Oficina de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Roma, explica que cada creyente está llamado a recogerse en la oración, permaneciendo arraigado en el amor gratuito de Cristo: "Hay quienes, al buscar la respuesta a la cuestión de la unidad, han pagado incluso con sus vidas. Y no sólo les ha pasado a los católicos".

Federico Piana - Ciudad del Vaticano

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se abre hoy y concluye el 25 de enero, tiene como tema “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia”. La elección -explica monseñor Marco Gnavi, consultor del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y responsable de la oficina de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Roma- se basó en el Evangelio de Juan (Jn 15, 5-9) y fue hecha por el monasterio de Grandchamp, en Suiza: una experiencia ecuménica femenina que reúne a cincuenta mujeres de diferentes confesiones y continentes". Una expresión concreta y visible de comunión, alimentada por la oración y el silencio, compartida también con los muchos que acuden a Grandchamp en busca de su propia curación espiritual:

¿Cuál es la actitud que el tema de este año sugiere a cada creyente?

R.- Estamos llamados a recogernos en la oración, arraigándonos en el amor de Cristo, un amor gratuito. En la época particular que vivimos, cuando el distanciamiento físico y las consecuencias de la pandemia son muy pesadas, permanecer en el amor de Cristo significa permanecer en un amor que espera más allá de la muerte, que espera lo imposible. Y con el Señor, en la búsqueda de la unidad, todo es posible. Los cristianos están llamados a comunicar esperanza.

¿Con qué espíritu se llevará a cabo esto?

R. - Por parte de los representantes ortodoxos, evangélicos, católicos y anglicanos existe un fuerte deseo de ofrecer a una vasta audiencia de fieles su reflexión y su vocación. El espíritu será el de la resistencia evangélica, para enfrentar los desafíos que el virus nos presenta. Debemos considerar que el esfuerzo por mantener la cohesión, en las comunidades de fe, involucra a todas las confesiones. El Papa Francisco dijo que sólo podemos elegir salir mejor de la crisis, de lo contrario nos encontraremos con una situación peor que la de ayer.

¿Cuáles han sido los frutos del compromiso ecuménico en los últimos años?

R. - Algunos frutos son invisibles, pero no menos reales, como el deseo, cada vez más fuerte, de afrontar juntos los retos de la historia. Hay tanta estima, también hay nostalgia de poder estar físicamente juntos. La conciencia se ha agudizado, porque cada Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos ha tenido un tema que nos ha llevado, idealmente, a considerar muchas situaciones, agobiadas por desafíos y necesidades siempre nuevas. Además, se llevaron a cabo acciones ecuménicas de socorro y solidaridad en relación con los migrantes y la pobreza. Y también la predicación del Evangelio nos ha encontrado más unidos y menos opuestos.

¿Puede la predicación del Evangelio ayudar a la unidad?

R. - Sí, a condición de que sea auténtico y si es verdad que debemos ser uno para que el mundo crea. No olvidemos, entonces, el tema del martirio. Hay quienes, al buscar la respuesta a la cuestión de la unidad, han pagado con sus vidas, y no sólo ha ocurrido con los católicos.

Paradójicamente, ¿podría la pandemia ser un catalizador para la unidad, dado que la emergencia nos empuja a enfatizar más las cosas que nos unen que las que nos dividen?

R. - Ciertamente, también porque todas las Iglesias han sido heridas por el Covid 19. Todo lo que está amenazado por la pandemia - desde el culto a la vida - debe encontrar respuestas adecuadas a los tiempos: en este sentido hay una búsqueda común que anima.

18 enero 2021, 13:35