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La estatua de San Juan Pablo II delante del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia La estatua de San Juan Pablo II delante del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia

Fiesta de la Divina Misericordia, Dziwisz: no perder la confianza en Dios

El secretario particular de Juan Pablo II y su más cercano colaborador relee la fiesta de este domingo, a la luz de la realidad que estamos viviendo. Vuelve al origen de su institución por deseo del Papa Wojtyła y entrelaza la figura de Santa Faustina con la del Papa Francisco, como apóstoles de la Divina Misericordia..

Giancarlo Lavella y Gabriella Ceraso - Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco presidió este domingo 19 de abril de 2020, una misa en la Fiesta de la Divina Misericordia, instituida hace 20 años por San Juan Pablo II en el segundo domingo de Pascua, siguiendo lo que el mismo Jesús había pedido en una de las apariciones a la hermana Faustina Kowalska, en Plock en 1931. La celebración tuvo lugar hoy a las 11 de la mañana en la Iglesia de Espíritu Santo en Sassia, el santuario romano dedicado precisamente a la espiritualidad de la Divina Misericordia, situado no lejos de la Plaza de San Pedro.

Es la primera vez que un pontífice regresa a esta iglesia, 25 años después de que San Juan Pablo II bendijera aquí la imagen del Jesús Misericordioso que se venera en este lugar, el mismo Jesús, descrito por Sor Faustina en sus visiones místicas, de cuyo corazón traspasado parten "dos rayos de luz que iluminan el mundo", y del que -en palabras de Karol Wojtyla- "brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad".  Fue precisamente la santa polaca la que dio a conocer al mundo esta devoción y la voluntad del mismo Jesús: "Deseo que la fiesta de la misericordia -está escrito en el diario de Faustina- sea refugio y amparo para todas las almas. La humanidad no encontrará la paz hasta que no se dirigirá a la fuente de mi misericordia".

Por lo tanto, Francisco elige esta fiesta - tan ligada a su Magisterio y a su amado predecesor - y el santuario romano, para su segunda salida pública en tiempo de restricciones por el Coronavirus. Lo hace en un momento de dificultad y soledad mientras los fieles están lejos y no pueden participar en la celebración, salvo a través de los medios de comunicación: pero "nunca perder la confianza y la esperanza en Jesús Misericordioso, jamás dudar de la protección de los Apóstoles de la Divina Misericordia, Santa Faustina Kowalska y San Juan Pablo II". Afirmó, comentando esta fiesta y el momento que atraviesa la humanidad, el Cardenal Stanislaus Dziwisz, Arzobispo Emérito de Cracovia y ex secretario personal del Papa polaco. A 100 años de su nacimiento, el 18 de mayo próximo, la ferviente devoción a Jesús misericordioso -afirma el cardenal- lo hace vivo y presente, aun hoy un "don para la Iglesia y la humanidad".

Este domingo es la fiesta de la Divina Misericordia: todos la vivimos de manera diferente este año sin poder participar en los ritos personalmente y también estando lejos físicamente del Papa. Estamos en una época de pandemia... ¿Cómo podemos reconciliar esta fiesta con el difícil momento que estamos viviendo?

R. - No perdamos la fe en la Divina Misericordia. Debemos volver a recurrir al Jesús Misericordioso como lo hicimos durante la Segunda Guerra Mundial. También ahora es un momento difícil para toda la humanidad, y debemos tener siempre esperanza y encomendarnos a Jesús Misericordioso y a los apóstoles de la Divina Misericordia, Sor Faustina y Juan Pablo II. Ellos son nuestros protectores y ya lo hemos experimentado, siempre están cerca de nosotros y siempre nos protegen. Por lo tanto, la gran fiesta de la Divina Misericordia nos recuerda esto: que no perdamos la esperanza y la confianza en Dios.

Hace 20 años, San Juan Pablo II instituyó este domingo especial en respuesta a la petición de Jesús transmitida a Santa Faustina Kowalska. En su opinión, ¿cómo ha afectado esta fiesta a la iglesia universal durante todo este tiempo?

R. - Ciertamente al principio los eclesiásticos no estaban tan convencidos de ello; luego gradualmente comprendieron que esto es algo inspirado por el Señor, por el Espíritu Santo y que es necesario caminar por este camino siguiendo a Juan Pablo II.

¿También para el Papa Francisco, podemos usar la definición de Apóstol de la Misericordia como para Santa Faustina, venerada precisamente como el apóstol de la misericordia divina? ¿Qué similitudes lee en sus caminos?

R. - Hemos escuchado esto muchas veces: también el Papa Francisco es devoto de la Divina Misericordia. Lo experimentamos especialmente durante la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Muchas veces habló de esto invitando a los jóvenes a tener esperanza y confianza en el Dios misericordioso.

El próximo 18 de mayo recordaremos los cien años del nacimiento de Karol Wojtyla. Toda la Iglesia, no sólo en Polonia, se está preparando para este día. Para usted que ha estado al lado del Pontífice durante tanto tiempo, ¿qué suscita este acontecimiento en su corazón? ¿Qué emociones, qué recuerdos, qué esperanzas?

R. - Ciertamente con el tiempo me vuelve siempre a la mente esta gran figura de pontífice, como un don para la Iglesia y para la humanidad. Falleció hace 15 años, pero sigue inspirando siempre y lo hace hoy a través de la devoción a Jesús Misericordioso.

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19 abril 2020, 14:40