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El Cardenal Krajewski inaugura en Calabria un dormitorio para los pobres

Un día entero dedicado a los pobres de Praia a Mare, una localidad balnearia cerca de Cosenza, Italia. Es lo que hoy el Cardenal Konrad Krajewski, Limosnero del Papa, vivirá en la parroquia de San Pablo Apóstol, llevando el abrazo y la cercanía de Francisco. Por la noche, la inauguración del dormitorio “Casa di Rut” con capacidad para acoger a 13 personas.

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

“Un sello en nuestro trabajo, un signo de gran cercanía”. Don Marco Avenà, 35 años, párroco de la iglesia de Praia a Mare, habla con Vatican News de una verdadera "bendición" refiriéndose a la visita de hoy del Cardenal Konrad Krajewski a su parroquia. Un día que el Limosnero del Papa eligió pasar en Calabria, Italia, afrontando un largo viaje en auto, pero era un gran deseo de llevar el abrazo de Francisco a esta comunidad. En la maletera de su coche llevará también víveres destinados para el comedor, ya activa desde hace tiempo, y el Cardenal llevará un rosario especial donado por el Pontífice. El rosario estará destinado a una peregrinación "de persona a persona", los que lo quieran tenerlo podrán llevarlo por 24 horas y rezar por la Iglesia, por el Papa, por los necesitados, devolviéndola para luego pasarla a las manos de los que lo quieran.

Casa del Rut

El Cardenal Krajewski será recibido por la tarde, después de la recepción por parte del Obispo de San Marco Argentano - Scalea, Monseñor Leonardo Bonanno, y de las autoridades del lugar, la bendición de la "Casa di Rut", un dormitorio para 13 personas construido gracias a una financiación de Cáritas Italiana y al aporte del “ocho por mil”. A las 6.00 de la tarde la celebración de la Misa y la cena con los más de 30 voluntarios que ayudan a Don Marco en la gestión del comedor, instalado en los locales de la parroquia (después del almuerzo todo queda libre porque el local se utiliza para el catecismo y otras actividades) y con 5 pobres que ya viven allí. "Ya hay gente que lleva dos años con nosotros – explica el párroco-  en el local y en algunas caravanas". "El dormitorio más cercano está en la localidad italiana de Reggio Calabria, a tres horas en coche, y hay 4 plazas disponibles. Al final – continúa Don Marco – significa hacerse cargo completamente de los necesitados. Sucedió con Giuseppe, la primera persona que acogí, había sido abandonado por su familia por la adicción a las drogas, había hecho algunos robos, hoy tiene un trabajo. Con él hubo derrotas, varios momentos de desánimo pero luego vi su deseo de cambiar, de renacer y sólo porque sentía mi confianza".

Junto a los pobres

Don Marco cuenta además que acogió durante seis meses a una mujer que había tenido una niña y luego decidió volver a Rumania. "Poco a poco llegaron otras personas. Hoy vivo con Francisco, un anciano de 70 años que lleva un año conmigo. El dormitorio nació de la necesidad de acoger a estas personas". La cercanía de este sacerdote con los pobres nació en Roma cuando estudiaba para ser sacerdote. "Por la noche me ofrecía como voluntario, llevaba comida caliente y trataba de convencer a los sin techo de ir al dormitorio. Al regresar aquí, en mi parroquia de origen, di valor a esta experiencia".

La caridad es gratuita

“Los pobres me dan valor en mi vocación – explica Don Marco – estar con ellos me hace tocar la presencia de Cristo. A veces era agotador, no dormía para ir a buscar a los que escapaban de aquí, para evitar que se metieran en malos círculos. La caridad se hace con la máxima gratuidad porque sucedió que algunas personas se fueron sin decir nada. Este es el Evangelio. Uno ayuda sin esperar nada a cambio, la verdadera recompensa viene del Señor, es una bendición ver el compromiso de tantos voluntarios, de familias enteras que se entregan a los demás. La caridad contagia a todos un poco y transforma la mentalidad”. La caridad cambia el corazón, donde había desconfianza hoy hay una puerta abierta y un refugio para el sufrimiento y el dolor.

01 febrero 2020, 10:05