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En el Vaticano, cumbre de jueces y fiscales sobre la trata

En la Casina Pío IV, la trata de personas en el centro de un encuentro organizado por la Academia Pontificia de Ciencias. Entrevista con Gabriella Marino, del dicasterio vaticano

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

Tras el primer encuentro en 2018, la Casina Pio IV vuelve a acoger un debate sobre el tema de la trata. La cumbre, que se inauguró esta mañana, contó con la presencia de jueces y mujeres fiscales provenientes de varios países, en particular del continente africano. Entre los temas centrales del encuentro, promovido por la Academia Pontificia de las Ciencias, está también el drama del tráfico de órganos.

La trata “en sus múltiples formas, constituye una llaga «en el cuerpo de la humanidad contemporánea» una llaga profunda en la humanidad de quienes la padecen y de quienes la llevan a cabo. La trata, en efecto, desfigura la humanidad de la víctima, ofendiendo su libertad y su dignidad. (Papa Francisco, 11 de abril de 2019)”.

Una plaga a erradicar

La eliminación del tráfico de seres humanos es uno de los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. La prioridad de las Naciones Unidas es adoptar medidas inmediatas y eficaces para eliminar el trabajo forzoso, poner fin a la esclavitud moderna y a la trata de seres humanos, y garantizar la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y el empleo de niños soldados, y, para 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas. La trata de personas, especialmente en África, es un flagelo vinculado a diversas cuestiones críticas, incluida la pobreza. Gabriella Marino, de la Academia Pontificia de Ciencias, subraya que la cumbre, organizada en el Vaticano y programada hasta mañana, es un valioso observatorio sobre el drama de la trata. Sigue el ejemplo del encuentro celebrado el año pasado, siempre en el Vaticano.                                   

R. - Nos dimos cuenta de que el problema en África era realmente enorme y que incluso teniendo los recursos, probablemente no se utilizaban de la manera correcta. Nos dimos cuenta de que el tiempo en lo que respecta a la justicia era muy largo. Los tiempos eran cada vez más largos y por lo tanto no nos permitían juzgar estos casos de manera eficaz. Así que quisimos llamar a estos jueces-maestros-fiscales por segundo año, con la esperanza de que fuera una cita continua.

Uno de los temas tratados en el encuentro de este año está relacionado con el tráfico de órganos...

R. - El número de trasplantes en el mundo es muy bajo: menos de 200 mil al año. Pero la demanda crece constantemente. Esto significa que una persona desesperada, situada entre la vida y la muerte, teniendo suficiente dinero para poder organizarse con un trasplante fuera del sistema legal, pone en marcha este mecanismo. Este tráfico tiene lugar con la complicidad de médicos corruptos. Y obtiene un órgano de una persona que, generalmente, conducida por la extrema pobreza, pensando que no tiene otra posibilidad, lo pone a la venta. Los médicos solos, por supuesto, pueden darse un código de ética que ya tienen. Sin embargo, sin la intervención de varios niveles del Estado, no es posible resolver el problema. Lo principal, mientras tanto, es informar y comprender cómo se produce este delito. Una plaga que el Papa ha definido como “crimen contra la humanidad”.

Mujeres involucradas en diversos sectores de la justicia en varios países africanos participan en esta cumbre, comprometidas en ayudar a otras mujeres...

R. - Durante el encuentro con las juezas internacionales, nos dimos cuenta de que, por supuesto, las mujeres eran más sensibles a las cuestiones de la trata, sobre todo porque generalmente hablamos de la trata con fines de explotación sexual, es decir, de prostitución. Hemos utilizado esta sensibilidad para introducir también otras categorías relacionadas con la trata.

12 diciembre 2019, 15:57