Buscar

Vatican News

Dulce Lopes Pontes, la monja brasileña que casi gana el Nobel

Candidata al Premio Nobel de la Paz en 1988, pero también incluida entre las mujeres más admirables de su tiempo en Brasil. Y pensar que Dulce Lopes Pontes se había hecho religiosa para realizar "pequeños actos de amor" a ejemplo de Santa Teresita del Niño Jesús

Roberta Barbi – Ciudad del Vaticano

Originaria de Salvador de Bahía, María Rita – este es el nombre secular de Dulce Lopes Pontes de Souza Brito – pronto quedó huérfana y fue confiada a sus tías. A sus 18 años, con una de ellas, visitó una de las zonas más pobres de la ciudad y quedó muy impresionada, por lo que decidió transformar su casa en un centro de acogida para personas necesitadas.

"Amar y servir"

María Rita era muy devota de Santa Teresita del Niño Jesús y dentro de ella comienza a sentir la vocación de amar y servir al Señor en la vida religiosa. Así es como se sintió dispuesta a realizar "pequeños actos de amor" que Jesús transforma en grandes obras. Al entrar en la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, escogió el nombre de Dulce y comenzó a atender a los pobres de la favela de Alagados. Se comprometió en la educación de los obreros y fundó para ellos la Unión de los Trabajadores de San Francisco. No hay mayor experiencia para ella que la de encontrar el rostro de Cristo en el de los enfermos y necesitados a los que ayudar. Pudo abrir para ellos un dispensario médico, una biblioteca, una escuela y un cine.

El hospital en el gallinero

Su reputación de buena madre la acompaña, por lo que los enfermos son cada vez más numerosos y no se sabe dónde hospedarlos. Al principio los acoge en algunas casas abandonadas en un barrio degradado de Bahía, apodado no por casualidad "la Isla de las ratas ", luego se trasladan al mercado del pescado, pero el municipio también los expulsa de allí. En 1949, la Hermana Dulce obtuvo de la Superiora el derecho de utilizar el gran gallinero adosado al convento, y aquí, diez años más tarde, se construyó el hospital de San Antonio, que hoy cuenta con más de 1.500 camas y está a la vanguardia en el tratamiento de las enfermedades oncológicas. Se trata de una de las mayores obras realizadas por la nueva Santa.

"El amor supera todos los obstáculos"

La vida misma de la Hermana Dulce, y su camino hacia la santidad, son la prueba clara de que el amor puede verdaderamente superar todos los obstáculos. Cada vez más probada físicamente, con un treinta por ciento menos de función respiratoria, esta religiosa en 1991 tuvo que ser ingresada durante dieciséis meses en el hospital donde recibió la visita de Juan Pablo II, quien, a su vez, la había recibido en audiencia diez años antes. El 13 de marzo de 1992, "Madre Teresa brasileña" murió y cientos de personas se reunieron en torno a ella para el último saludo, eran pobres y enfermos, a quienes había consolado, cuidado, sanado y que ya la veneraban como Santa.

11 octubre 2019, 14:24