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Vatican News
2018.10.04 Monsignore Bernardito Auza 2018.10.04 Monsignore Bernardito Auza 

Auza en la ONU: un cambio de actitud para superar la indiferencia

El Nuncio Apostólico, Arzobispo Bernardito Auza, se pronuncia ante la ONU sobre la eliminación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

Ciudad del Vaticano

El Nuncio Apostólico, el día de ayer, declaró ante la ONU que pese a la Declaración Universal de Derechos Humanos que reconoce que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”, y que todos son llamados a tener un “espíritu de hermandad”, tristemente a lo largo de la historia “esta verdad fundamental se cuestiona constantemente y que persisten las actitudes racistas y xenófobas y la intolerancia relacionada.”

Un miedo al otro

El Arzobispo afirmó que “la Santa Sede nunca ha sido y nunca será indiferente a la seriedad y gravedad de estos fenómenos y condena enérgicamente toda forma de racismo y discriminación racial”. Citando las palabras del Papa Francisco, dijo que existe hoy un “miedo al otro”, ese miedo que a veces condiciona la manera de pensar y de actuar, cerrándonos a los demás: “el miedo nos priva del deseo y la capacidad de encontrarnos con el otro, con la persona diferente de mí” (mensaje del Papa Francisco para la jornada mundial del migrante y del refugiado 2019).

El Nuncio hizo un recuerdo de la participación de la Santa Sede en la Declaración y el Programa de Acción de Durban, que reconoció “que la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia son requisitos previos necesarios e indispensables para la justicia y la paz en el mundo”.

Dos fenómenos crecientes

En su discurso el Nuncio expreso la preocupación por dos fenómenos crecientes: “El primero es el aumento de las actitudes discriminatorias, racistas y xenófobas contra los migrantes y refugiados”, afirmando que “se necesita una mayor vigilancia frente a estas nuevas formas de racismo o comportamiento xenófobo”, que causan más sufrimiento y angustia entre todos aquellos “que se han visto obligados a huir de sus lugares de origen”.

“El segundo es el preocupante aumento de los actos de intolerancia y discriminación contra las comunidades y los individuos únicamente por su religión o creencias”, y esto no solo con respecto a los cristianos que sufren, sino para todos los miembros de otras religiones, puntualizando que tales actos a menudo “son violentas y mortales”. Indicó que los compromisos de tolerancia y no discriminación no deben separarse de las obligaciones y compromisos que favorece la libertad de religión y creencias.

Un cambio de actitud

Delante de estos fenómenos dijo que es necesario “un cambio de actitud para superar la indiferencia y contrarrestar los miedos”. Afirmó que la Iglesia trabaja para promover el diálogo entre culturas y religiones, y también para construir un espíritu de solidaridad y fraternidad “para contrarrestar la indiferencia y el miedo”.

El Nuncio terminó su discurso citando las palabras del Papa Francisco: “Todos estamos llamados en nuestras respectivas funciones, a cultivar y promover el respeto de la dignidad inherente a toda persona humana”, empezando por la “familia”, pero también en los diversos “contextos sociales” en los que trabajamos.

31 octubre 2019, 12:43