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2018.12.13 FAO Mons. Fernando Chica Arellano 2018.12.13 FAO Mons. Fernando Chica Arellano 

Mons. Chica Arellano a FAO: apoyar a familias del sector rural

Mons. Fernando Chica Arellano, Jefe de la Delegación de la Santa Sede dirigió un discurso en la 41a Sesión de la Conferencia de la FAO sobre el tema: “Migración, Agricultura y Desarrollo Rural”

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

Mons. Chica Arellano comenzó identificando los protagonistas del tema abordado: “Son seres humanos, como nosotros, pero que se ven obligados a abandonar sus tierras y sus casas para escapar de la pobreza, los conflictos, la persecución, los efectos dañinos del cambio climático y los desastres naturales”.

Su número está en constante crecimiento, afirmó. Luego, se centró en las causas de la migración: “Se marchan no por una libre elección, sino movidos por el desaliento y la desesperación, a menudo dictados por la imposibilidad de tener ese pan cotidiano que es parte integral del derecho fundamental a la vida”.

El representante de la Santa Sede, afirmó que cada vez estamos más lejos de lograr los Objetivos marcados por la Agenda 2030 en el tema del hambre. Y afirmó: “Continuamos constatando un aumento en el número de personas hambrientas en todo el mundo”.

Propuesta de la Santa Sede

La primera es impulsar iniciativas eficaces que tengan en cuenta las necesidades de la persona humana.

Segundo, no se puede olvidar el papel central de la agricultura en la problemática de la migración, hambre y pobreza. Chica Arellano afirma: “Resulta, por tanto, imprescindible invertir en agricultura sostenible”, que permita crear infraestructura adecuada, así como el uso de tecnología innovadora que valore los recursos locales.

Tercero, citando el Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular, afirmó que “debemos trabajar juntos para crear condiciones que permitan a las comunidades e individuos vivir en seguridad y dignidad en sus propios países”.

Cuarto, el desarrollo no tiene como objetivo reducir la migración. Por eso no podemos sustraernos “a la obligación de acoger, proteger, promover e integrar[1] a quienes llegan a diario de países en vías de desarrollo buscando una existencia más digna y serena”.

Quinto, formular políticas para proteger a los migrantes empleados en el sector agroalimentario. El diplomático señala que “Son preocupantes los testimonios frecuentes y muy numerosos de inmigrantes víctimas de contrataciones ilegales a quienes no se les garantizan los derechos más básicos y fundamentales, viéndose forzados a aceptar condiciones de trabajo realmente inhumanas y que ofenden su dignidad”.

En sexto lugar, Mons. Chica Arellano invita a fijar la mirada en el desplazamiento en el interior de los países: “Se trata de personas que a menudo se trasladan de las zonas rurales a las urbanas. Sin embargo, al carecer de la necesaria preparación o de las habilidades profesionales requeridas en las ciudades se ven constreñidas a permanecer en el círculo vicioso de la pobreza”. y añadió que este fenómeno afecta sobre todo a miles de jóvenes que se sienten menos atraídos por las actividades agrícolas.

También insistió en la importancia del desarrollo rural, pues puede convertirse en un elemento que permita la seguridad alimentaria de las ciudades. Cita al Papa Francisco: “el trabajo de los jóvenes en la agricultura, además de combatir el desempleo, puede dar un nuevo vigor a un sector que se está convirtiendo en estratégico para el interés nacional de muchos países”[2].

Llamamiento a la FAO

Para MOns. Chica Arellano es importante “Favorecer políticas dirigidas a desarrollar el espíritu empresarial de los jóvenes en el sector agrícola, por ejemplo, facilitándoles el acceso a la tierra, la protección de los derechos de tenencia de la tierra y su seguridad, así como el acceso al crédito y a los mercados locales”.

También invita a los jóvenes de las comunidades indígenas, citando al Papa Francisco quien  los invitaba a volver a las culturas del origen, a “hacerse cargo de las raíces, porque de las raíces viene la fuerza que los va a hacer crecer, florecer y fructificar”[3]. Se trata por tanto de que la FAO promueva “la formulación de políticas que apoyen y sostengan a las familias rurales, de manera que no pierdan su identidad como transmisoras de valores tan fundamentales como la custodia de los conocimientos tradicionales, el respeto intergeneracional y el fortalecimiento del papel insustituible de la mujer en el sector agrícola y ganadero”.

Finalizó el discurso, afirmando: “La Delegación de la Santa Sede recuerda la importancia de fomentar una visión de la economía y la sociedad éticamente fundada”. Esto permitirá, prosiguió “la coexistencia justa y pacífica entre las naciones” y “alcanzar un desarrollo sostenible e integral que ponga en el centro a la persona humana”.

 

[1] Cf. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado 2018. 14 de enero de 2018.

[2] Francisco, Mensaje al Director General de la FAO con ocasión del lanzamiento del Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar. 29 de mayo de 2019.

[3] Francisco, Video mensaje para el encuentro mundial de la juventud indígena. Soloy, Panamá, 17 de enero de 2019.

26 junio 2019, 11:12