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2018.10.12 MONS. AUZA, ONU El Arzobispo Bernardito Auza, Observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas 

Mons. Auza en la ONU: paz frágil entre Israel y Palestina, en equilibrio entre el poder y el temor

Intervención del Arzobispo Bernardito Auza, Observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en el encuentro – celebrado el 22 de enero en su sede de Nueva York – sobre la situación en Oriente Medio, incluida la cuestión palestina

Roberta Gisotti – Ciudad del Vaticano

La paz en Oriente Medio es “un pimpollo frágil que trata de florecer en medio de las piedras de la violencia”. Con esta imagen, tomada del mensaje del Papa Francisco para la reciente Jornada Mundial de la Paz, el Arzobispo Auza entró en el corazón del debate a puertas abiertas, organizado en el ámbito del Consejo de Seguridad.

Retórica, provocaciones, violencias y violaciones

“Sabemos  – subrayó el  Nuncio Apostólico  – cuán frágil es la paz” entre Israel y Palestina y “cómo su frágil existencia está amenazada constantemente por una retórica dañina, por provocaciones y ataques, por violaciones de los derechos humanos y acciones unilaterales que obstaculizan los esfuerzos hacia una resolución, que provocan sufrimientos indecibles y causan la muerte de civiles inocentes e indefensos”.

Una Tierra santa para judíos, cristianos y musulmanes

En esta penosa “situación duradera”, la Santa Sede renueva con fervor su llamamiento a las autoridades, tanto de Israel como de Palestina, “para reanudar el diálogo y emprender un camino de paz – como ha pedido Francisco en su mensaje Urbi et Orbi, de la pasada Navidad – que ponga fin a un conflicto que desde hace más de setenta años lacera” aquella tierra, “que no es sólo la casa de estos dos pueblos, sino también de gran importancia histórica y cultural para el mundo entero y casa espiritual para las tres religiones monoteístas del Judaísmo, de la Cristiandad y del Islam”. Por esta razón, la Santa Sede “trata de tener garantías internacionales” para la ciudad de Jerusalén, tal como lo recomienda la resolución aprobada en 1947 por la Asamblea General de la ONU.

Un conflicto político trasformado en guerra de religión

“A pesar de la importancia fundamental de aquellos lugares sagrados  – advirtió el Observador  vaticano – existe el riesgo de transformar lo que es un conflicto territorial y político en uno de religión y de identidad”. De ahí su referencia al liderazgo político para ejercer “la propia autoridad de manera responsable y superar las disputas entablando un diálogo abierto y honesto para asegurar una paz verdadera y duradera, en lugar de mantener sencillamente una paz ilusoria que, esencialmente, es sólo un equilibrio entre poder y temor”.

Garantizar ayudas humanitarias a los refugiados palestinos

Monseñor Auza pidió especial atención ante la grave crisis humanitaria en Gaza y en los  demás territorios ocupados, encomiando la respuesta generosa de la comunidad internacional para financiar, el año pasado, la deuda de la Agencia de la ONU que apoya a los refugiados palestinos. Y pidió que estas ayudas prosigan sin obstáculos hasta que se resuelva la situación.

La solidaridad de las poblaciones libanesas y jordanas

Por último, refiriéndose a las dramáticas condiciones de vida en diversas partes de Oriente Medio, el Arzobispo Auza reiteró el agradecimiento de Francisco por la ayuda que ofreció El Líbano y Jordania, con el sacrifico de sus propios ciudadanos, para aliviar los sufrimientos de cuantos se ven afectados por los conflictos en la entera región.

 

23 enero 2019, 16:09