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2017-04-14 Adorazione della croce, padre Raniero Cantalamessa Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia 

Primera predicación de Cuaresma: “Vístanse del Señor Jesucristo”

Esta mañana a las 9.00, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico el Padre Raniero Cantalamessa, impartió su primera predicación de Cuaresma a partir de la frase: “No os conforméis a la mentalidad de este mundo”, que se lee en la Carta de San Pablo a los Romanos (12, 2)

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

“En una sociedad en la que cada uno se siente investido con la tarea de transformar el mundo o la Iglesia, cae esta palabra de Dios que invita a transformarse uno mismo”. Con estas palabras el Predicador de la Casa Pontificia explicó que deseaba dedicar su primera meditación a una introducción general a la Cuaresma, sin entrar en el tema específico del programa, también por la ausencia de parte del auditorio ocupado en otro lugar en los Ejercicios Espirituales.

Los cristianos y el mundo

El Padre Cantalamessa afirmó ante todo que siempre es conveniente tener en cuenta las experiencias del pasado si se quieren comprender las necesidades del presente. Y destacó que la actitud hacia el mundo que Jesús propone a sus discípulos está contenida en dos preposiciones: estar en el mundo, pero no ser del mundo. A lo que añadió que durante los tres primeros siglos, los discípulos se muestran conscientes de esta posición suya única.

Al mismo tiempo, los pastores de la Iglesia y los espíritus más iluminados tratan de adaptar el ideal del apartamiento del mundo a todos los creyentes, proponiendo una huida no material, sino espiritual del mundo. Y este ideal de desprendimiento y fuga del mundo acompañará, en formas diversas, toda la historia de la espiritualidad cristiana.

La crisis del ideal de la “fuga mundi”

“Para el Nuevo Testamento – afirmó el Padre Cantalamessa – ya sabemos cuál es el mundo al cual no debemos conformarnos: no el mundo creado y amado por Dios, no los hombres del mundo a los cuales, al contrario, debemos ir siempre al encuentro, especialmente los pobres, los últimos, los que sufren. El ‘mezclarse’ con este mundo del sufrimiento y la marginación es paradójicamente el mejor modo de ‘separarse’ del mundo, porque es ir allí, de donde el mundo huye con todas sus fuerzas. Es separarse del mismo principio que rige el mundo, que es el egoísmo”.

Pasa la escena de este mundo

Hacia el final de esta primera meditación el Predicador invitó a interrogarnos acerca del motivo por el que el cristiano no debe ajustarse al mundo. “No es de naturaleza ontológica – dijo –  sino escatológica. No se deben tomar las distancias del mundo porque la materia es intrínsecamente mala y enemiga del espíritu, como pensaban los platónicos y algunos escritores influenciados por ellos, sino porque, como dice la Escritura, ‘pasa la escena de este mundo’ (1 Co 7, 31); ‘el mundo pasa con su concupiscencia, pero quien hace la voluntad de Dios permanece para siempre’ (1 Jn 2, 17)”.

“Con estos propósitos sugeridos por la palabra de san Pablo a los Romanos, y sobre todo con la gracia de Dios, comenzamos, Venerables padres, hermanos y hermanas, nuestra preparación a la Santa Pascua. Hacer Pascua, decía san Agustín, significa “pasar de este mundo al Padre” (Jn 13, 1), es decir, ¡pasar a lo que no pasa! Es necesario pasar desde el mundo para no pasar con el mundo. Buena y santa Cuaresma”, terminó diciendo el Predicador.

Síntesis de la primera predicación de Cuaresma
23 febrero 2018, 12:26