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Vatican News

El aliento del Papa al Cardenal Bassetti, "signo de la compasión de Dios"

El Santo Padre Francisco ha llamado por teléfono para asegurarse de la condición de salud del cardenal pero también para agradecer al personal sanitario que se ocupa de cuidar al presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. En este contexto, Monseñor Marco Salvi, obispo auxiliar de Perugia-Città della Pieve declara: "Incluso en estos momentos Dios no nos deja solos y la figura del Papa es la atención de Dios hacia nosotros".

Gabriella Ceraso - Ciudad del Vaticano

"Vamos, vamos, vamos". El Papa Francisco repitió tres veces estas palabras como el aliento de un padre hacia los hijos que sufren, durante la llamada telefónica que realizó para asegurarse de la condición de salud del Cardenal Bassetti. 

La pandemia, que ha marcado la vida de muchas comunidades con el sacrificio de muchos pastores, también ha puesto a prueba a la arquidiócesis de Perugia-Città della Pieve. En el hospital de la capital de Umbría, el cardenal Gualtiero Bassetti, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, continúa hospitalizado desde hace días y su estado sigue siendo crítico.

 

En una semana dos sacerdotes perdieron la vida a causa del Covid-19 y el obispo auxiliar de esta arquidiócesis, Monseñor Marco Salvi, también es positivo, asintomático y está en cuarentena. Precisamente él fue quien habló con el Santo Padre y nos cuenta más detalles sobre esa llamada:

R. - Un poco antes de las 7 de la tarde, de ayer, recibimos una llamada inesperada de un número privado. La persona al otro lado del teléfono se presentó como el Papa Francisco. Primero me preguntó cómo estaba porque sabía que yo también había contraído el virus y luego me pidió más información respecto al boletín médico sobre el estado del cardenal Bassetti.

Escuchó no sólo el tipo de diagnóstico sino también los sentimientos que experimentamos ayer, después de hablar con el jefe de cuidados intensivos del hospital de Perugia. Le dije que el cardenal reaccionaba a ciertas terapias de manera bastante positiva, aunque los médicos no se han expresado mucho al respecto porque esperan consolidar esta mejora progresiva, que es leve, pequeña, pero que en todo caso había cambiado un poco el sentimiento sobre el curso de la enfermedad del cardenal.

 

En cierto momento el Papa me pidió que le llevara un mensaje al cardenal y me dijo tres veces: "¡Vamos, vamos, vamos!". Me pidió que se lo transmitiera. Al mismo tiempo aseguró su oración y también agradeció al personal que está tratando al cardenal.

- Un estímulo que llega en un momento de prueba para todo su territorio...

R. - Nuestra diócesis ha sido puesta a prueba, pero está el signo de esta gran oración que involucra a muchas personas, por lo que incluso la enfermedad del cardenal es como un testimonio y una invitación, aún más, a confiarse a Aquel que es el Bien de la vida. Así que por un lado una fatigosa y dolorosa prueba, por el otro, un signo de gracia.

- En este momento, la Iglesia en particular está dando testimonio, con sus sacerdotes, de cercanía y del compartir hasta dar la vida... 

R. - Sí, perdimos dos sacerdotes en una sola semana, eran dos ancianos pero experimentaron este tipo de prueba en primera persona.

- Usted, siendo positivo asintomático, también lleva consigo el miedo, las ansiedades que pasan por los pensamientos de muchos italianos y de muchas personas en todo el mundo en esta pandemia. Pero tuvo la gracia de escuchar la voz del Papa, una cercanía especial...

R. - Es sentir dentro de uno, una atención. Porque Dios, incluso en estos momentos, no nos deja solos y la figura del Papa es la atención de Dios hacia nosotros. Esa llamada telefónica fue la demostración de que hay un Dios que tiene compasión por cada uno de nosotros, y el Papa se ha convertido en un instrumento de ello.  

11 noviembre 2020, 17:37