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El Papa por Siria: silencien el ruido de las armas

Durante su visita a Bari, con ocasión del Encuentro sobre el Mediterráneo como frontera de paz, el Papa lanzó un nuevo y apremiante llamamiento por Siria. En el Ángelus pidió que se dejaran de lado los cálculos e intereses para salvaguardar la vida de los civiles y de muchos niños inocentes.

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

Hay una región del mundo donde, en los últimos tres meses, más de 900 mil personas han llegado porque se vieron obligadas a abandonar sus hogares, en la provincia de Idlib, a raíz de la batalla entre las fuerzas del gobierno sirio apoyadas por Rusia contra los grupos rebeldes apoyados por Turquía. Es un pueblo agotado por la guerra, por las bombas que han destruido hogares, escuelas y hospitales. Es un río humano, con al menos 500 mil niños que tratan de sobrevivir en campamentos superpoblados, en las garras de las heladas y la malnutrición, frente a un único horizonte que se encuentra con una frontera cerrada, la de Siria y Turquía. Esta región del mundo, consumida por una catástrofe humanitaria que aún hoy sigue cobrándose víctimas, se encuentra en el noroeste de Siria. El corazón del Papa Francisco está dirigido hacia esta tierra atormentada. En el Ángelus desde Bari en Corso Vittorio Emanuele II, el Santo Padre lanza un llamamiento para que los gritos de los pequeños sean finalmente escuchados por la comunidad internacional y las partes implicadas en el conflicto.

El llamamiento de Francisco

Mientras estamos aquí reunidos para rezar y reflexionar sobre la paz y el destino de los pueblos a orillas del Mediterráneo, al otro lado de este mar, en particular en el noroeste de Siria, se está produciendo una enorme tragedia. Desde nuestros corazones de pastores hacemos un fuerte llamamiento a los actores implicados y a la comunidad internacional para que silencien el ruido de las armas y escuchen los gritos de los pequeños e indefensos; para que dejen de lado los intereses para salvaguardar las vidas de los civiles y de los muchos niños inocentes que están pagando un alto precio.

Pidamos al Señor que mueva los corazones y que todos superen la lógica del enfrentamiento, del odio y de la venganza para redescubrirse como hermanos y hermanas, hijos de un mismo Padre, que hace salir el sol sobre malos y buenos (cf. Mateo 5, 45). Invoquemos al Espíritu Santo para que cada uno de nosotros, a partir de nuestros gestos cotidianos de amor, ayude a construir nuevas relaciones, inspiradas en la comprensión, la aceptación y la paciencia, creando así las condiciones para experimentar la alegría del Evangelio y difundirlo en todos los ámbitos de la vida. Que la Virgen María, “Estrella de los Mares” [Santa Madre de Dios] a quien vemos como el más alto ejemplo de fidelidad a Jesús y a su palabra, nos ayude a caminar por este camino.

La gratitud del Papa por el encuentro en Bari

Antes de recitar la oración mariana del Ángelus, Francisco agradeció "sinceramente a todos los obispos y a todos los que participaron" en el encuentro sobre el Mediterráneo como frontera de la paz. "Así como ellos, y hay muchos, que de diferentes maneras - añadió el Santo Padre - han trabajado para su buen logro". "¡Gracias a todos! Han contribuido -concluyó el Papa- al crecimiento de la cultura del encuentro y el diálogo en esta región tan importante para la paz en el mundo".

24 febrero 2020, 13:11