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Escuchar la profecía para cambiar la mirada sobre sí mismo y sobre el mundo

El punto sobre la actividad del Papa y la Santa Sede. Francisco celebró esta mañana la Misa en Santa Marta, luego se reunió con el Presidente argentino y los participantes en el Primer Congreso Internacional de Pastoral para las Personas Mayores. El Papa rezó por los venezolanos. Ayer la declaración del Director de la Oficina de Prensa del Vaticano sobre la absolución del Cardenal Barbarin.

Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

Saber escuchar a los profetas que Dios nos envía para tomar conciencia de los pecados de los cuales no nos damos cuenta. El Papa habló de ello esta mañana en la Misa de Santa Marta, comentando el adulterio cometido por el Rey David. “Hay pecados en los que uno cae lentamente”, afirmó Francisco, se entra en un estado de vida que está en contraste con la fe pero que nos parece normal: es el espíritu del mundo el que poco a poco nos hace perder la conciencia del pecado. Pecado que convive tranquilamente con nuestra fe. Así como David tuvo al profeta Natán, que le reveló su pecado – observó el Papa – cada uno de nosotros necesita que alguien nos despierte: “necesito siempre de alguien que me diga la verdad... ¿Escucho el reproche de algún amigo, el confesor, el marido, la mujer, los hijos que me ayudan un poco? Mirando esta historia de David – del Santo Rey David – preguntémonos: si un santo fue capaz de caer así, tengamos cuidado, hermanos y hermanas, también nos puede pasar a nosotros. Además, preguntémonos: ¿En qué atmósfera vivo? Que el Señor nos conceda la gracia de enviarnos siempre un profeta – puede ser el vecino, el hijo, la madre, el padre – que nos abofetee un poco cuando caemos en esta atmósfera donde todo parece ser lícito”. La profecía, si es acogida, cambia la mirada que tenemos sobre nosotros y sobre el mundo.

El mundo necesita profetas. Hoy en día este papel pueden desempeñarlo los ancianos, que son cada vez más numerosos. Así lo dijo el Papa en su discurso a los participantes en el Primer Congreso Internacional sobre la Pastoral de las Personas Mayores organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. “Dios – afirmó Francisco – tiene un gran número de abuelos en todas partes del mundo” que pueden transmitir la fe a las sociedades secularizadas de muchos países. Son ellos “el eslabón indispensable para educar a los niños y a los jóvenes en la fe”, son “componentes vitales de nuestras comunidades” y no sólo “personas a las que estamos llamados a asistir y proteger”. Los ancianos pueden ser actores de una pastoral evangelizadora, testigos privilegiados del amor fiel de Dios, e incluso cuando son débiles, pueden convertirse en “instrumentos de la historia de la salvación”. Conscientes de su “papel insustituible” – subrayó Francisco – debemos “cambiar nuestra mirada hacia los ancianos, aprender a mirar el futuro junto a ellos... La profecía de los ancianos se cumple cuando la luz del Evangelio entra plenamente en sus vidas; cuando, como cuando Simeón y Ana, toman a Jesús en sus brazos y anuncian la revolución de la ternura, la Buena Noticia de Aquel que vino al mundo para traer la luz del Padre”. Los abuelos y las abuelas pueden ser hoy en día los grandes mensajeros de Dios, ángeles custodios de una humanidad que busca la fraternidad y la paz.

Sobre la paz habló el Papa en el encuentro con el nuevo Presidente de Argentina, Alberto Fernández, acompañado por la Primera Dama, Fabiola Yáñez. Francisco le regaló al Jefe de Estado una escultura con una inscripción que decía: “Sean mensajeros de paz”, insistiendo en que esto es exactamente lo que espera de todos: que seamos mensajeros de paz. Los coloquios del Presidente en el Vaticano se centraron en la crisis económico-financiera, la lucha contra la pobreza, la corrupción y el narcotráfico, la promoción social y la protección de la vida desde la concepción. Se recordó la importante contribución de la Iglesia católica a la entera sociedad argentina, especialmente a los sectores más vulnerables de la población.

La atención a los pobres nos exige el Evangelio. El Papa Francisco “reza constantemente” por todos los venezolanos, “sigue de cerca la evolución de la situación” y anima a la Iglesia local que se ha puesto “del lado de la gente que está sufriendo”. Así lo escribió el Cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en un mensaje dirigido ayer a los participantes de la iniciativa “Caridad en la frontera”, que tiene lugar en la diócesis colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela. El evento, promovido por el Dicasterio, presente con una delegación, quiere expresar la solicitud del Santo Padre por las situaciones fronterizas y poner en sinergia las actividades caritativas a favor de las personas más débiles en un contexto de crisis humanitaria como el que atraviesa Venezuela, con 4,5 millones de migrantes y refugiados en América Latina y El Caribe.

Ayer por la tarde, el Director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, emitió una declaración sobre la sentencia del Tribunal de Apelación de Lyon contra el Cardenal Philippe Barbarin, absuelto de su condena en primera instancia por no denunciar los malos tratos a un menor por parte de un sacerdote. El Cardenal siempre se ha declarado inocente y a pesar de la absolución ha vuelto a poner su mandato en manos del Papa. “Junto con la Conferencia Episcopal Francesa – afirmó Bruni – la Santa Sede reafirma su cercanía a todas las víctimas de abusos, en sus sufrimientos, y a sus familias y comunidades, y está al lado de la Iglesia de Lyon, duramente afectada. El Santo Padre, que sigue de cerca el desarrollo de estos dolorosos acontecimientos, comunicará su decisión a su debido tiempo”.

31 enero 2020, 15:58