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2018-02-19 udienza ai ragazzi romeni aiutati dalla ONG FDP protagonisti nell'educazione 2018-02-19 udienza ai ragazzi romeni aiutati dalla ONG FDP protagonisti nell'educazione  (Vatican Media)

El Papa respondió a preguntas de jóvenes rumanos

Seis preguntas fruto de experiencias dolorosas que vivieron los jóvenes rumanos: el Papa respondió a cada una de ellas recibiéndolos en audiencia privada en la Sala Clementina del Vaticano.

Griselda Mutual - Ciudad del Vaticano

Se hizo público este 19 de febrero el diálogo mantenido por el Papa Francisco a inicios de este mes con los jóvenes rumanos ayudados por la ONG “FDP protagonistas en la educación”, comprometida con la ayuda a las personas en riesgo de exclusión social. 

El Romano Pontífice respondió a seis planteos que le hicieron los jóvenes: uno sobre las dificultades de la vida y la importancia de ir a la Iglesia. Otro acerca del amor o desamor de algunos padres hacia sus hijos. El tercero sobre una cierta afirmación de un sacerdote tras la muerte de un joven. El cuarto, sobre el porqué del destino que les tocó; el quinto sobre las difíciles decisiones que deben tomar. Y el sexto, sobre el juicio de las demás personas frente a situaciones y decisiones difíciles vividas y tomadas por ellos.

“A algunas de estas preguntas puedo responder, a otras no- anticipó el Papa. Sólo Dios puede darlas. En la vida hay muchos por qué a los cuales no podemos responder. Podemos sólo mirar, sentir, sufrir y llorar”.

A la primera pregunta Francisco responde claramente: tus por qué tienen una respuesta- dice. "Es el pecado, el egoísmo humano. Por esto – como tú dices- peleamos a menudo, nos hacemos mal, nos engañamos". "Ir a la Iglesia- explica el Papa -nos sirve para ponernos ante Dios así como somos, sin maquillaje. Decirle 'te pido perdón, ten piedad de mi'".

A la pregunta sobre la dolorosa  actitud de algunos padres, que prefieren los niños sanos a los enfermos o con problemas, el Papa responde: “ante la fragilidad de los demás, como las enfermedades, hay algunos adultos que son más débiles, no tienen la fuerza para soportar las fragilidades”. [...] “Es difícil recibir ayuda de padres frágiles y a veces somos nosotros los que tenemos que ayudarles”. “En vez de acusar a la  vida porque me ha dado padres frágiles, y yo no soy tan frágil, por qué no cambiar la cosa y dar gracias a Dios y a la vida porque yo puedo ayudar la fragilidad del padre”.

En relación a la afirmación de un sacerdote sobre uno de los chicos del orfanatorio fallecido, - que no iría al cielo porque pecador – el Pontífice responde: “Tal vez ese cura no sabía lo que decía. Tal vez ese día ese sacerdote no estaba bien, tenía algo en el corazón que le hizo responder así.  Ninguno de nosotros puede decir que una persona no ha ido al cielo. Te digo algo que tal vez te maravilla: ni siquiera de Judas podemos decirlo.  [...] Igualmente te digo que Dios quiere llevarnos a todos al Paraíso, ninguno excluido. Y es lo que en Semana Santa celebramos: la pasión de Jesús que, como Buen Pastor, dio su vida por nosotros, sus ovejas. Y si una oveja está perdida, Él sale a buscarla hasta que la encuentra”. “Estoy seguro, conociendo a Jesús, que fue lo que hizo con vuestro amigo”.

A la cuarta pregunta, acerca del por qué de su destino -difícil - Francisco les explica que hay “por qué”, que no tienen respuesta, como por ejemplo “por qué sufren los niños”. "No sabemos el por qué en el sentido del motivo: '¿qué hice de mal para tener esta suerte?' No lo sabemos. Pero sabemos el por qué en el sentido del 'fin' que Dios quiere dar a tu suerte, y el fin es el de la sanación: el Señor cura siempre. La sanación y la vida".

La quinta pregunta la dirigió una joven que dice haber sido forzada, por difíciles circunstancias, a dar en custodia su hija, y su posición ante la gente que la juzga: el Papa dice estar de acuerdo con que la custodia puede ser de ayuda en ciertas situaciones difíciles, y que lo importante es que todo sea hecho con amor, con cuidado por las personas y con gran respeto.

La sexta y última pregunta la realizó un joven que fue abandonado por su madre en el orfanatorio a tan sólo dos meses de vida. “A 21 años la busqué, me quedé con ella dos semanas pero no se comportó bien conmigo. ¿Por qué no me acepta?”

“Cuando leí tu pregunta, -respondió Francisco - antes de dar las instrucciones para hacer el discurso, lloré. Estuve cercano a ti con algunas lágrimas. [...] Tu por qué se asemeja a la segunda pregunta sobre los padres. No es cuestión de culpa, es cuestión de grandes fragilidades de los adultos, debidas, en el caso de ustedes, a tanta miseria, a tantas injusticias sociales que aplastan a los niños y a los pobres, y también a tanta pobreza espiritual. Sí, la pobreza espiritual endurece los corazones y provoca lo que parece imposible, que una madre abandone el propio hijo. Es el fruto de la miseria material y espiritual, de un sistema social equivocado, deshumano, que endurece los corazones, que nos hace equivocar, que hace que no encontremos el camino justo. Esto necesitará del tiempo: tú has buscado algo más profundo en su corazón. [...]Te prometo rezar para que un día pueda hacerte ver el amor que siente. No seas escéptico, ten esperanza”.

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