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Nobel de la Paz al PMA de Naciones Unidas: "contra el hambre como arma de guerra"

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas, ha sido reconocido por "sus esfuerzos en la lucha contra el hambre, su contribución al mejoramiento de la paz en las zonas afectadas por conflictos y por desempeñar un papel de liderazgo en los esfuerzos por prevenir el uso del hambre para superar los conflictos".

Alessandro Di Bussolo - Ciudad del Vaticano

El Comité de Estocolmo ha concedido esta mañana el Premio Nobel de la Paz 2020 al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA). En la motivación está escrito que el prestigioso premio se otorga a los esfuerzos y contribuciones realizados para "mejorar las condiciones de paz en las zonas afectadas por conflictos y por haber desempeñado un papel destacado en los esfuerzos por impedir el uso del hambre como arma de guerra". 

De Yemen a Corea del Norte

Desde Yemen hasta Corea del Norte, el PMA -en inglés World Food Programme- alimenta a millones de bocas en un mundo en el que el hambre, una formidable "arma de guerra", está destinada a aumentar aún más tras la pandemia de Covid-19. El PMA se define a sí mismo como "la mayor organización humanitaria", una labor que hoy en día es indispensable, ya que, según sus estimaciones, 690 millones de personas, una de cada 11, estaban crónicamente desnutridas en 2019. Y son muchos más este año debido a la pandemia.

 

15.000 millones de raciones distribuidas en 2019

Tras escuchar la motivación leída por el presidente del Comité del Nobel, Berit Reiss-Andersen, un portavoz de la organización de la ONU aseguró que era un "momento de orgullo" recibir el premio. Fundada en 1961, con sede en Roma, y financiada en su totalidad por contribuciones voluntarias, el PMA distribuyó 15.000 millones de raciones de alimentos en 2019 a 97 millones de personas en 88 países. Una cifra exorbitante, pero que representa sólo una fracción de las necesidades totales.

A pesar de los progresos realizados en los últimos tres decenios, el objetivo de la ONU de erradicar el hambre para 2030 parece inalcanzable, según los expertos, si se mantienen las tendencias actuales.

Ayuda del Programa Mundial de Alimentos en Sudán.
Ayuda del Programa Mundial de Alimentos en Sudán.

Director Beasley: para parar el hambre, hay que detener las guerras

La guerra, por definición enemiga declarada del Premio Nobel de la Paz, puede ser a la vez causa y consecuencia del hambre: las personas que viven en países en conflicto tienen, según la organización, muchas más probabilidades de estar subalimentadas. Y las mujeres y los niños suelen ser los grupos más vulnerables. "Hay mil maneras de hacerlo", dijo el Director General de PMA, David Beasley, el 21 de septiembre: "La única manera de acabar con el hambre es acabar con el conflicto".

Yemen y su guerra civil, a la muerte por inanición de 20 millones de personas 

Yemen es la prueba trágica. Tanto las Naciones Unidas como las ONG dan la voz de alarma sobre las desastrosas consecuencias del conflicto entre el gobierno, apoyado por una coalición militar liderada por Arabia Saudí, y los rebeldes Houthi, apoyados por Irán, que se desarrolla desde 2015. Los combates han causado miles de muertos, en su mayoría civiles. Según las ONG, han desplazado a tres millones de personas y han llevado al país al borde de la hambruna. Dos tercios de los 30 millones de habitantes "no saben cuál será su próxima comida", según el PMA.

Todo es más grave con el Covid-19

Las perspectivas del mundo han empeorado este año con el impacto sanitario y económica causada por la pandemia Covid-19, que está provocando una oleada de pérdidas de ingresos, aumentando los precios de los alimentos e interrumpiendo las cadenas de suministro. "Podemos enfrentarnos a múltiples hambrunas de proporciones bíblicas dentro de unos pocos meses", advirtió Beasley en abril.

La ayuda del Programa Mundial de Alimentos.
La ayuda del Programa Mundial de Alimentos.

El Comité: justo recompensar al PMA incluso sin la pandemia

La recesión mundial provocada por el virus podría empujar a entre 83 y 132 millones de personas a pasar hambre, según las estimaciones de la ONU en un informe publicado a mediados de julio. "El Programa Mundial de Alimentos habría sido un digno receptor del premio incluso si no hubiera habido una pandemia, pero la pandemia y sus secuelas refuerzan absolutamente las razones para el premio", dijo el presidente del Comité del Nobel a un pequeño grupo público de periodistas. Ante la tentación de encerrarse en su caparazón nacionalista, Reiss-Andersen también subrayó la importancia de encontrar "soluciones multilaterales para combatir los desafíos mundiales".

Naciones Unidas premiada 12 veces

Esta es la duodécima vez que el Premio de la Paz ha sido otorgado a las Naciones Unidas, a una de sus agencias o a una persona asociada a ellas. El coronavirus modificará las condiciones en las que PMA recibirá el premio. Si la situación sanitaria lo permite, el premio, un diploma, una medalla de oro y un cheque por 10 millones de coronas (casi 950.000 euros), serán presentados en persona en una celebración mucho más pequeña que la habitual, el 10 de diciembre en Oslo. De lo contrario, se hará con una ceremonia a distancia, de manera online.

Entrevista a Monseñor Chica Arellano

Por su parte, Monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, explica para Vatican News la importancia de este reconocimiento a la labor de Naciones Unidas en la lucha contra el hambre en el mundo.

"Este premio pone de relieve la importancia de seguir luchando contra el hambre y a no olvidar que hambre y paz son un binomio totalmente conectado. Ya lo dijo el Papa Francisco cuando hizo su visita al Programa Mundial de Alimentos el 13 de junio de 2016. Allí, el Papa dedicó unas palabras muy lúcidas cuando habló de la inestabilidad mundial que vivimos y de cómo los conflictos existentes actualmente están multiplicando; de ahí que el Pontífice lanzara un llamamiento a la paz, a no multiplicar el comercio de armas sino a multiplicar las ayudas", afirma Monseñor Chica.

Invertir en paz y no en armas

"En vez de invertir en armas, hay que invertir en paz y desburocratizar los mecanismos que impiden la llegada de ayuda humanitaria", añade el observador permanente de la Santa Sede, haciendo hincapié en que este sentido, el Programa Mundial de Alimentos tiene un papel fundamental "porque el mundo necesita verdaderos héroes, es decir, de personas e instituciones que abran caminos y construyan puentes, de manera que disminuyan las personas que sufren, aumente la paz y se ponga fin al hambre".

Acabar con el hambre: más gestos y menos retórica

 En cuanto al objetivo de Desarrollo Sostenible que busca terminar con todas las formas de hambre y desnutrición para el año 2030, Monseñor Chica recuerda "que estamos muy lejos de lograrlo" sino se hace algo al respecto: "este objetivo no puede ser solo una bella idea. El mundo está cansado de palabras, quiere gestos verdaderos y concretos. Hace falta conjugar el verbo hacer y olvidar toda esta gran retórica que al final no conduce a nada", concluye.

Escuche a Monseñor Fernando Chica Arellano

 

09 octubre 2020, 15:14