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Vatican News
elecciones Israel tercera vez Pancartas electorales en Tel Aviv  (ANSA)

Los israelíes votan por tercera vez en un año

El país judío va a las urnas el lunes 2 de marzo después de meses de negociaciones sin solución, pero incluso esta vez podría resultar un fracaso.

Francesca Sabatinelli - Ciudad del Vaticano

La frustración de los israelíes podría ser el verdadero enemigo de la votación del lunes. Muchos creen que esta vez también, como en las tres anteriores, la última el pasado mes de septiembre, las urnas no darán nada, es decir, la imposibilidad de que tanto Benjamín Netanyahu como Benny Gantz alcancen los 61 escaños necesarios para formar una coalición mayoritaria, y por tanto un Gobierno.

El riesgo: un cuarto llamado a votar

Sin embargo, existe la posibilidad, explica el periodista Eric Salerno, gran experto en Oriente Medio, "de que toda esta frustración pueda desplazar los votos hacia uno de los dos candidatos más fuertes, a saber, Netanyahu y Gantz, que intenta sustituir al actual primer ministro interino después de haber intentado formar una coalición con él. Por ahora sólo hablamos de dos puntos de diferencia entre uno y otro". Si los resultados de la votación del lunes fueran como los anteriores, a pesar de que Labur y Meretz, los dos partidos de izquierda, se hayan unido, se repetirá la necesidad de un gobierno que pueda mantener unidos al Likud de Netanyahu y al partido Azul y Blanco de Gantz, y se allanará el camino para la cuarta elección que llegaría a un juicio que ya ha comenzado para Netanyahu que, a partir del 17 de marzo, tendrá que responder por corrupción, fraude y abuso de poder. "Los israelíes son extraños", comenta Salerno. Según el periodista podrían decidir apoyar a Netanyahu viéndolo en problemas por culpa de enemigos que "quieren destruirlo". La realidad, añade Salerno, "es que puede ser elegido pero no tiene la obligación de renunciar si es condenado".

Un cambio de trama podría salvar a Netanyahu

Podría suceder, continúa Salerno, "que ahora algunos de los candidatos, pero especialmente Netanyahu, pudieran buscar algunas vueltas para convencer a la opinión pública de que un nuevo gobierno debe ser votado inmediatamente y que él es el único capaz de enfrentar una gran crisis". Si se excluye que el coronavirus pueda desencadenarla, en este punto - es la reflexión de Salerno - hay que mirar la amenaza de posibles conflictos con Hezbollah en el Líbano y en Gaza con Hamas y la Jihad Islámica. "En estos días ha habido enfrentamientos y algunos bombardeos. Si la guerra volviera a empezar de alguna manera, Netanyahu probablemente ganaría las elecciones y se desarrollaría un conflicto que en este momento podría ser incluso muy duro".

29 febrero 2020, 16:00