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Un soldado junto a los restos del coche que fue dañado durante el coche bomba que explotó en Mogadiscio Un soldado junto a los restos del coche que fue dañado durante el coche bomba que explotó en Mogadiscio  (AFP or licensors)

En Somalia una nueva masacre firmada Al Shaabab, decenas de víctimas

Un coche bomba en un puesto de control en Mogadiscio provocó una masacre de civiles, entre ellos muchos estudiantes que iban a la escuela. El número de muertos no es definitivo. El análisis de Monseñor Giorgio Bertin obispo de Yibuti y administrador apostólico de Mogadiscio

Francesca Sabatinelli - Ciudad del Vaticano

La célula somalí de Al Qaeda, la organización terrorista Al Shabaab, reivindicó el atentado de hoy en Mogadiscio, en el que murieron unas 80 personas y resultaron heridas decenas, un balance que lamentablemente parece destinado a empeorar. Muchas de las víctimas son civiles, entre ellas muchos niños y estudiantes y dos extranjeros, de nacionalidad turca.

Para la policía, este es uno de los peores ataques de los últimos años

Desde los primeros momentos la dinámica del ataque fue clara, llevado a cabo por un terrorista suicida que se hizo explotar en un coche en un suburbio de la capital somalí, en un momento de gran aglomeración, cerca de un puesto de control desde el que se entra y se sale de la ciudad. La policía habla de uno de los ataques más graves de los últimos años. Hace un par de semanas, también en Mogadiscio, 5 personas murieron durante un asalto a un hotel, mientras que el peor ataque fue en 2017, cuando un camión bomba mató a unas 600 personas.

Es difícil garantizar la seguridad de Mogadiscio

Desde 2006, el grupo Al Shaabab ha estado llevando a cabo ataques en la capital contra civiles, militares, trabajadores humanitarios, periodistas y miembros del gobierno. A pesar de que hace años los terroristas de Al Shaabab fueron expulsados de Mogadiscio, todavía se las arreglan para atacar sus objetivos sin ser molestados y las posibles razones de esto las explica el obispo Giorgio Bertin, obispo de Yibuti y administrador apostólico de Mogadiscio:

R.- Creo que Mogadiscio alcanza fácilmente los dos millones y medio de habitantes y con toda la gente que va y viene, con todos los desplazados, objetivamente también es difícil de controlar. Además de las calamidades que han habido, como las últimas inundaciones. Todo esto sigue creando situaciones de extrema precariedad de modo que incluso un gobierno que intente establecerse se encontraría enfrentado a desastres naturales y a desastres provocados por el hombre, como en este caso.

Esta ciudad no tiene ningún respiro...

R. - ¡Ah, es verdad! No tiene paz, yo señalaría con el dedo especialmente a los somalíes que carecen de coherencia, no tienen la intención de trabajar juntos para resolver el problema. Permítaseme dar un ejemplo: hace unos días se celebró un gran encuentro de intelectuales somalíes de diferentes partes del mundo de habla somalí, aquí, en Djibouti. Me pregunté: ¿realmente se habla de cómo resolver el problema de los desplazados internos, de los refugiados, el problema de Al Shabaab, el problema vinculado a un gobierno federal que está ahí pero que no tiene gran poder, el problema de varios estados regionales que tratan de afirmar su existencia luchando quizás contra el gobierno federal? Todo esto debilita la estructura social de Somalia y, por lo tanto, es evidente que los que sufren son los más indefensos, los que pasan por casualidad por esa calle y mueren. Es una situación muy intrincada. La única salida es responder al deseo de una mayor unidad y dejar de lado los intereses personales y partidistas. Si no se abandona este patrón, esta situación continuará.

¿La clase política logra actualmente anteponer el bien del país al bien personal?

R. - Tengo la impresión de que tal vez haya algunos individuos, pero en su mayoría no.

¿Así que parece casi una lucha imposible?

R. - Digamos que sí, parece imposible a menos que realmente haya una, usando un término religioso, 'conversión', y sigo creyendo, gracias a mi fe, que la conversión siempre es posible. A pesar de todo, esperamos un mejor 2020. Debería haber una elección general, pero no sé qué tan validas serán. La esperanza es que para Somalia haya alguien, alguien entre los somalíes, que realmente tenga una gran estatura, que realmente quiera el bien de todo su pueblo.

28 diciembre 2019, 15:51