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Arco Minero del Orinoco: Impacto socio-ambiental con carácter internacional

No se trata de prohibir el consumo, sino darle nuevos marcos valorativos: qué consumimos, para qué lo consumimos, porqué lo consumimos, cuánto necesitamos. ¿Cuál es la verdadera razón de la explotación del Arco Minero del Orinoco? ¿Es necesario?

Según una nota publicada por la revista de la Fundación Centro Gumilla, Centro de Investigación y Acción Social de los jesuitas en Venezuela sobre el extractivismo, un modelo “extendido en toda Latinoamérica”, la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco “profundiza el modelo extractivista y acentúa la lógica rentista en Venezuela, con la incorporación de transnacionales”. Esto responde – dice la nota – a  una lógica regional donde los países buscan obtener ingresos monetarios a corto plazo, a cambio de la destrucción socio-ambiental irreversible de una significativa proporción del territorio nacional y el etnocidio de los pueblos indígenas, comunidades campesinas, y habitantes de la zona.

En el país que en las últimas décadas ha basado su economía en la explotación del petróleo, para ejecutar este megaproyecto  “existen conflictos de larga data, producto de la minería ilegal”:

“Hay presencia de sindicatos, mafias, comerciantes, traficantes, grupos armados irregulares, militares, y personeros del gobierno que controlan la actividad minera. Y a su vez de población local,  indígenas, gente que ha migrado de las ciudades para sobrevivir con los pocos ingresos que les deja esta práctica, que también tienen sus contradicciones internas”.

La falacia de ordenar con megaminería la minería ilegal

Con el decreto el gobierno pretende “ordenar” lo que sucede en el territorio. Pero según la publicación de la revista de la Compañía de Jesús, “el Arco Minero del Orinoco no tiene que ser una respuesta para estos mineros informales”. La revista cita a propósito al geógrafo Héctor Escadell:

“La decisión de basar el proyecto económico nacional en otra actividad extractivista minera, lo que evidencia es una visión cortoplacista por generar riqueza material a costa de los efectos de mediano y largo plazo sobre  elementos naturales que, como el agua dulce, son esenciales para la vida;  y sobre  las posibilidades autogestionarias de las poblaciones locales, particularmente de los pueblos indígenas; mientras que paralelamente inviabiliza otras opciones más sostenibles”.

Desarrollo basado en apropiación de bienes naturales

Las estrategias de desarrollo se basan en la intensa apropiación de los bienes naturales y se apuesta a los altos precios de las materias primas en los mercados globales. Para dar una idea, la publicación está acompañada de una fotografía de las dimensiones del Arco Minero: 111.843 km2. Una imagen que da la noción concreta de la amplitud del territorio a explotar: en la práctica, el territorio es más grande que países como Portugal (92.212 km2) (Cuba 109.884 km2). Panamá 78.569 km2) y República Dominicana (48.442 km2).

Y “un elemento muy importante es que el megaproyecto lo están ubicando en la Amazonía, una región de 7 millones de hectáreas, muy delicada en términos ecosistémicos y una de las más megadiversas del mundo”, lugar donde “habitan la mayor parte de los indígenas de Venezuela, y más de 300 pueblos indígenas de todos los países que comparten la Amazonía”.

“Toda la zona del territorio venezolano al sur del Orinoco constituye la mayor fuente de agua dulce del país. Los procesos de deforestación previsibles con la actividad minera en gran escala inevitablemente conducirán a una reducción adicional de los volúmenes de agua en la zona, y a su vez en una profundización de la crisis energética que atraviesa el país”.

Impacto socio-ambiental con carácter internacional

Las consecuencias del impacto socio-ambiental de este megaproyecto tendrá, según el informe “un carácter internacional”, debido “a la contaminación de ríos que desembocan en el Atlántico, el potencial impacto de esto en las pesquerías y en el modo de vida tradicional en las costas venezolanas como en las de los países vecinos”.

Necesario un cambio estructural

“Todavía hay gente que apuesta a que los precios del petróleo aumenten y a la minería, y no colocan en sus discursos el cambio estructural necesario. Estamos envueltos en un imaginario desarrollista, petrolero, profundamente extractivista, que atraviesa todas las clases sociales” concluye el servicio. “Cuando se mencionan los impactos que ha tenido este modelo rentista a nivel social y ambiental, y que se profundizará con esta diversificación del extractivismo que no es más que una diversificación del rentismo (se cambia petróleo por minerales), algunos aseguran peyorativamente que los que hacen resistencia quieren volver a la ‘edad de piedra’”.

“Es fundamental que crezca un movimiento de justicia ambiental en las ciudades. Que nos sintamos dolientes de toda esta degradación que ocurre en un territorio lejos de las urbes pero que nos impacta profundamente”.

“No es renunciar a la ciencia y a la tecnología sino ponerlas al servicio de la gente y el ambiente. No se trata de prohibir el consumo, sino darle nuevos marcos valorativos: qué consumimos, para qué lo consumimos, porqué lo consumimos, cuánto necesitamos. ¿Cuál es la verdadera razón de la explotación del Arco Minero del Orinoco? ¿Es necesario?”

04 junio 2019, 14:42