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Hna. Vicuña: Que la Iglesia sea voz del sufrimiento de los yanomami

La hermana Laura Vicuña, representante de los pueblos indígenas pide que la Iglesia sea la voz de los indígenas, que sufren continuamente violaciones de sus derechos y continua violencia.

Ciudad del Vaticano

Más de 20.000 mineros ilegales han invadido la Tierra Indígena Yanomami en el estado de Roraima, en el extremo norte de Brasil, la tensión es cada día peor, con el peligro real de convertirse en un genocidio. Este pueblo ha sufrido continuamente invasiones acompañadas de violencia y con sus derechos han sido violados.

El equipo de comunicaciones del Celam entrevistó a la hermana Laura Vicuña Pereira Manso, agente pastoral del Consejo Indígena Misionero (CIMI) y representante de los pueblos originarios en la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA), quien, como agente del Consejo Indígena Misionero, CIMI, explica la situación real del pueblo yanomami, una situación que no es de ahora, en 1993, afirma la religiosa, se produjo la masacre de Haximu, “donde todo un pueblo fue exterminado debido a los conflictos y a la invasión de los mineros ilegales en la Tierra Yanomami”.

Vicuña señala que, la situación ha empeorado con el actual gobierno, con un recrudecimiento de la violencia contra los pueblos indígenas. La hermana Vicuña señala que ha habido una legitimación de la invasión de territorios, y los invasores se han sentido mucho más fuertes y legitimados por los discursos y posiciones del actual presidente, que ha abierto los territorios indígenas para que sean un espacio de explotación económica en todo el territorio brasileño.

Defender los pueblos de la Amazonía

La hermana Vicuña, señala que Brasil considera la Amazonía como algo exclusivo. Es una región que, desde siempre, afirma, ha sido vista como “una tierra para poder hacer dinero”, in importar sus habitantes. Diferentes organizaciones, entre ellas la Iglesia Católica, a través del CIMI, CEAMA, REPAM, defienden a los pueblos originarios de la Amazonía brasileña.  La Iglesia reafirma su compromiso de ser aliada de las luchas de los pueblos, en defensa de la vida, de la tierra y de los derechos, enfatiza la religiosa.

Ciertamente, dice Vicuña, es una alianza que defiende la vida, que defiende los sistemas de vida de cada pueblo, “porque tenemos 305 pueblos en Brasil, con sus propios sistemas de vida, culturas y espiritualidades. Un organismo como la Iglesia Católica, que valora y respeta esta diversidad y hace visible al mundo la gran riqueza y potencialidad de los pueblos originarios y amazónicos, es ciertamente una gran ganancia”.

La Iglesia, voz de los pueblos indígenas

La religiosa recuerda la visita del Papa Francisco en Puerto Maldonado, en la apertura del Sínodo para la Amazonía, frente a los pueblos que estábamos allí, de varios países de la Pan-Amazonía, sobre todo cuando pidió que la Iglesia sea la voz que se haga eco de la voz de los pueblos indígenas y de todo el sufrimiento que los pueblos indígenas sufren en la Amazonía, de todas las violaciones y de la violencia, “el Papa Francisco afirmó que los pueblos indígenas nunca han estado tan amenazados, debido a estos frentes económicos”.

La hermana Vicuña, explica, la gran dificultad que significa trabajar con los pueblos originarios, porque “sufren persecuciones y calumnias”. Trata de defenderlos, trabajando en el Consejo Indígena Misionero, y como miembro indígena de un pueblo que está luchando por su reconocimiento étnico.

“La Iglesia a lo largo de la historia ha sido, es y será siempre aliada de los más desfavorecidos, en esta opción preferencial por los pobres… sentimos esa presencia de la Iglesia aliada, de la Iglesia que camina junta, de la Iglesia solidaria, de la Iglesia que busca y está presente con los últimos de la sociedad, como siempre nos invita el Papa Francisco”.

Ante esta situación del pueblo yanomami, que pide a gritos ayuda para su vida, la religiosa dice, por último, que hay un compromiso con la vida del pueblo yanomami. La Iglesia debe ser la voz de los pueblos originarios, y el Papa Francisco, dice, se asume como ese aliado de los más desfavorecidos.

Esperanza para mejorar el futuro del pueblo yanomami

Los pueblos originarios son pueblos de esperanza, pueblos de resistencia, pueblos que creen y defienden proyectos de vida basados en el buen vivir, afirma Vicuña, y es con esta esperanza, con esta obstinación y con esta persistencia y resistencia histórica que no ceden a los proyectos de muerte. Siempre dicen: "a pesar de lo que pase, la vida prevalece".

Todo esto que está pasando con el pueblo Yanomami hoy, que está pasando con los pueblos indígenas en Brasil, a nivel panamazónico y a nivel mundial, señala por último, son situaciones que no quitan la esperanza de los pueblos indígenas, porque los pueblos indígenas son pueblos de resistencia. "Han resistido 521 años de masacre, seguramente resistirán más tiempo y siempre resistirán, porque la vida es el mayor bien. El buen vivir es lo que guía nuestra existencia como pueblos originarios, pueblos que son hijos de la tierra".

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07 diciembre 2021, 14:28