La Secretaria de Estado

Les contamos los dicasterios de la Santa Sede desde dentro para conocer su historia, objetivos y "declaración de misión", y así entender cómo funcionan las estructuras que apoyan el ministerio del Papa. A continuación, la Secretaría de Estado es descrita por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin.

Alessandro De Carolis - Ciudad del Vaticano

Tres secciones y un horizonte de acción que coincide con el horizonte del planeta. Esta es la estructura de la Secretaría de Estado que fue concebida para ayudar al Pontífice en el gobierno de la Santa Sede y en su ministerio de Pastor universal. Es un grupo cosmopolita que trabaja estrechamente junto al Papa con funciones de coordinación entre los Dicasterios de la Curia y, en el exterior, ocupándose en particular de las Representaciones Pontificias, objeto de la creación, hace cuatro años, de una tercera Sección en la Secretaría de Estado. “Nuestro papel, especialmente en esta fase de la pandemia -explica el cardenal Pietro Parolin- es recordar incansablemente a la comunidad internacional y a los distintos actores políticos las exigencias del bien común y del respeto a la persona humana".

El Cardenal Pietro Parolin en la sala al lado de su estudio.
El Cardenal Pietro Parolin en la sala al lado de su estudio.

La Secretaría de Estado es el órgano que colabora más de cerca con el Papa en el ejercicio de su misión, siendo de hecho el "motor" de la acción política y diplomática de la Santa Sede. ¿Cuáles son, en concreto, sus competencias específicas y sus ámbitos de trabajo?

La Constitución Apostólica Pastor Bonus define a la Secretaría de Estado como el Dicasterio que “ayuda de cerca al Sumo Pontífice en el ejercicio de su misión suprema”. La misión suprema del Pontífice, Sucesor del Apóstol Pedro, es ser principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad de la fe y de la comunión en la Iglesia. Esta misión define la naturaleza de la Secretaría de Estado, que es la secretaría del Papa, su instrumento operativo e inmediato para llevar a cabo los numerosos asuntos cotidianos y ordinarios.

Piense, por ejemplo, en el cuidado de la correspondencia que el Santo Padre mantiene con los obispos de todo el mundo en distintas lenguas, con representantes de otras Iglesias o comunidades cristianas o de otras religiones, con autoridades políticas de diversos países y con todos los fieles dispersos por el mundo; en la redacción de los documentos pontificios (constituciones apostólicas, encíclicas, discursos, etc.), en su traducción y en su publicación oficial; luego está la organización de los viajes apostólicos del Santo Padre.

Después, dentro de la Curia Romana, la Secretaría de Estado tiene la tarea de fomentar las relaciones con los dicasterios y coordinar su trabajo en asuntos que, a veces, presentan una competencia acumulada de varios dicasterios. Por otro lado, la Secretaría de Estado examina todos aquellos asuntos que pueden quedar fuera de la competencia ordinaria y específica de los demás dicasterios.

Secretaria de Estado - La capilla de la primera loggia
Secretaria de Estado - La capilla de la primera loggia

Estas son solo algunas de las principales tareas de la Secretaría de Estado, que son llevadas a cabo por la Sección para los Asuntos Generales. Luego está la Sección para las Relaciones con los Estados, que tiene la tarea de "atender los asuntos que deben tratarse con los gobiernos civiles", fomentando las relaciones diplomáticas con los Estados y con otros sujetos de derecho internacional, por el bien de la Iglesia, pero también de la sociedad civil, promoviendo la concordia entre los Estados, la libertad religiosa y la paz entre los pueblos. Esta Sección también representa a la Santa Sede en los organismos internacionales, actuando como la voz de los más pobres y de los últimos. Además, por designación del Santo Padre, se ocupa también de la provisión de las Iglesias particulares, en algunos contextos específicos.

La Secretaría de Estado se dividió en estas dos secciones tras la reforma de la Curia Romana deseada por Juan Pablo II con la Pastor Bonus, pero Francisco quiso añadir una tercera. ¿Cuál es el estado actual de la estructura completa y cuál es su organigrama?

El Santo Padre quiso mostrar su atención y cercanía al personal de la función diplomática instituyendo el 21 de noviembre de 2017 una Tercera Sección, la Sección para el Personal de la Función Diplomática de la Santa Sede, reforzando así la oficina del Delegado para las Representaciones Pontificias. Esta Sección se ocupa específicamente de las cuestiones relativas a las personas que trabajan en el servicio diplomático de la Santa Sede, repartidas entre las 128 Representaciones Pontificias y la Secretaría de Estado, con especial atención a las condiciones de vida y a la formación permanente del personal diplomático. También se ocupa, junto con el Presidente de la Pontificia Academia Eclesiástica, de la selección y formación inicial de quienes se preparan para entrar en el servicio diplomático.

Secretaria de Estado - La sala de los Tratados
Secretaria de Estado - La sala de los Tratados

Por lo tanto, en la actualidad, la estructura completa de la Secretaría de Estado se compone de tres Secciones: la Sección para los Asuntos Generales, bajo la conducción directa del Sustituto, con la ayuda del Asesor; la Sección para las Relaciones con los Estados, bajo la dirección de su Secretario, asistido por dos Subsecretarios (uno para el sector bilateral, el otro para el multilateral); y la Sección para el Personal de la Función Diplomática de la Santa Sede, dirigida por el Secretario para las Representaciones Papales, con la ayuda de un Subsecretario. El punto de unión es el Cardenal Secretario de Estado, que preside toda la Secretaría de Estado.

Por primera vez, el Papa confió a una mujer una función directiva dentro de la Secretaría, al nombrar a Francesca Di Giovanni subsecretaria de la Sección para las Relaciones con los Estados y al encomendarle la tarea de seguir el Sector Multilateral. En general, ¿cuántos laicos y, en particular, cuántas mujeres trabajan allí? ¿Cómo se puede valorar mejor su contribución a la construcción de un sistema de relaciones pacíficas y fraternas entre los pueblos?

La opción del Papa Francisco de nombrar a la doctora Di Giovanni como Subsecretaria para el Sector Multilateral es un indudable reconocimiento del papel de la mujer, no solo dentro de la Secretaría de Estado, sino también en la propia misión de la Iglesia. El Papa Francisco ha definido a las mujeres como "dadoras y mediadoras de paz" y la diplomacia multilateral, hoy lamentablemente cuestionada por muchos, requiere precisamente de estas cualidades para dirimir conflictos y buscar soluciones comunes a problemas que afectan a toda la humanidad. Además, la licenciada Di Giovanni tiene una larga experiencia en este campo, ya que ha trabajado en él durante 27 años.

Secretaria de Estado - Religiosas trabajando en la Tercera Loggia
Secretaria de Estado - Religiosas trabajando en la Tercera Loggia

En general, el personal de la Secretaría de Estado está formado por personas de diversas nacionalidades y orígenes, laicos, sacerdotes y religiosos, que trabajan con dedicación y espíritu de sacrificio. En las tres Secciones trabajan un total de 103 laicos en diversas funciones, de los cuales 55 son mujeres, entre ellas 25 religiosas, procedentes de todos los continentes. Una composición de personal tan variada, en la que cada uno está llamado a dar su propia contribución, constituye ciertamente una gran riqueza al servicio del Santo Padre y de la misión de la Iglesia. El mero hecho de que personas con historias, culturas y sensibilidades diferentes puedan trabajar juntas es un testimonio elocuente de la posibilidad de construir relaciones fraternas y pacíficas entre todos los pueblos.

Dentro de la comunidad y de las organizaciones internacionales, la diplomacia de la Santa Sede trabaja para promover la cultura de la paz y el diálogo, llamando la atención sobre sus diferentes ámbitos: solidaridad, justicia, desarme, desarrollo sostenible, protección de la creación. ¿Cuáles son los resultados?

La Santa Sede es muy activa en el seno de la comunidad internacional, siendo en cierto modo la "voz de la conciencia" que invita y anima a todas las partes a afrontar los retos comunes con espíritu de solidaridad. Por tanto, su enfoque es esencialmente moral y trabaja en el foro internacional para facilitar y cultivar las relaciones amistosas entre los pueblos y las naciones.

En las condiciones actuales, es más necesario que nunca que una voz clara inste a las naciones a no olvidar los errores y los horrores de los conflictos del pasado y también los que, por desgracia, están en curso. El magisterio del Papa Francisco, enraizado en la Doctrina Social de la Iglesia, hace especial hincapié en la unidad de la familia humana y, en consecuencia, en la necesidad de que la comunidad internacional aborde los desafíos de forma concertada y multilateral.

Secretaria de Estado - Sala de encuentros del Secretario para las relaciones con los Estados
Secretaria de Estado - Sala de encuentros del Secretario para las relaciones con los Estados

El planteamiento de la Santa Sede no puede prescindir de una visión de la persona humana creada a imagen y semejanza de Dios, cuyo "valor" consiste en su dignidad trascendente. Y es precisamente a la luz del respeto a la persona humana, a su desarrollo integral y a sus derechos universales y fundamentales, que la Santa Sede considera una obligación moral ayudar a la comunidad internacional en la búsqueda de la paz, favoreciendo el diálogo y la fraternidad.

De estos principios se desprende el compromiso concreto del Papa y de la Santa Sede con los temas de la agenda de la comunidad internacional, empezando por el compromiso con los migrantes, los refugiados y los desplazados internos. La voz del Papa Francisco constituye un punto de referencia inequívoco y tiene un impacto significativo en muchos temas, como, por ejemplo, el ayudar a que fructifiquen el Pacto Mundial sobre Migración y el Pacto sobre Refugiados. Asimismo, la carta encíclica Laudato si', en la que el Santo Padre aborda cuestiones relativas a nuestra casa común, sin limitarse a los aspectos técnicos y científicos, o más recientemente la carta encíclica Fratelli tutti, sobre la fraternidad y la amistad social, han tenido un amplio eco en la comunidad internacional. Esta también ha expresado su agradecimiento por la creación de la Comisión Vaticana sobre Covid-19, que se constituyó con el objetivo de estudiar soluciones para superar la crisis sanitaria y social provocada por la pandemia. Por último, pero no menos importante, mencionaría el compromiso con la paz y la resolución de conflictos, así como los esfuerzos para promover el desarme, especialmente el nuclear. Al fin y al cabo, solo si el orden social e internacional se basa en el derecho y la justicia puede haber una verdadera paz, y no un estado de no beligerancia garantizado por el miedo y la disuasión nuclear.

Secretaria de Estado - La sala Carlo Magno en la Segunda Loggia
Secretaria de Estado - La sala Carlo Magno en la Segunda Loggia

¿Cuáles son los costes de la red internacional en la que se apoya la diplomacia pontificia? ¿Y qué instrumentos existen para garantizar que el presupuesto económico esté en consonancia con el "presupuesto" de la misión que realiza al servicio del Papa? ¿Puede darnos ejemplos y cifras?

La misión de la diplomacia papal es reforzar los lazos entre la Sede de Pedro y las Iglesias locales y favorecer el desarrollo de relaciones amistosas entre la Santa Sede y los Estados para el bien común. Este compromiso se basa hoy en una red de 128 Nunciaturas Apostólicas para los 174 países que tienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede, 12 Delegaciones Apostólicas ante las Iglesias locales y 17 Organizaciones Internacionales. Los gastos ordinarios y extraordinarios para el año 2020 ascendieron a un total de unos 23,8 millones de euros, de los cuales 20,1 millones corresponden a gastos ordinarios y 3,7 millones a gastos extraordinarios. Los más importantes se refieren a las obras de construcción de la nueva sede en Timor Oriental. Si se confirman las cifras de gastos de 2020, esto supondría una reducción de costes de aproximadamente 3,8 millones de euros en comparación con 2019.

La emergencia de la pandemia a principios de 2020, con sus dramáticas implicaciones humanas, sociales y económicas, exige "una nueva imaginación de lo posible" -como la ha llamado el Papa Francisco- para construir un mundo diferente. ¿Cuáles son los retos más urgentes a los que hay que enfrentarse hoy en día y qué papel puede desempeñar la Secretaría de Estado a este respecto?

La emergencia sanitaria que estamos viviendo pone de manifiesto aún más la fragilidad común de la condición humana y los límites de la pretendida autosuficiencia del hombre moderno. La crisis es entonces la ocasión de un nuevo enfoque, "una oportunidad para generar una sociedad más fraterna y compasiva" (Discurso a la Asamblea General de las Naciones Unidas, 25 de septiembre de 2020), que requiere una acción común, ya que como recuerda el Papa: "nadie se salva solo" (Urbi et orbi, 27 de marzo de 2020). Esto requiere respuestas a nivel mundial en muchos ámbitos, desde la urgencia de promover la salud pública y hacer realidad el derecho de toda persona a la atención médica básica, incluso mediante el acceso universal a las vacunas, así como la necesidad de encontrar nuevas formas de trabajo que sean realmente capaces de realizar el potencial humano al tiempo que afirmen la dignidad de toda persona. En este sentido, el papel de la Secretaría de Estado es seguir recordando incansablemente a la comunidad internacional y a los actores políticos individuales las exigencias del bien común y del respeto a la persona humana.

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12 abril 2021, 15:00