Vatican News
El lanzamiento de la Campaña Latinoamericana contra la Trata se llevó a cabo con una vigilia de oración, este domingo 7 de febrero El lanzamiento de la Campaña Latinoamericana contra la Trata se llevó a cabo con una vigilia de oración, este domingo 7 de febrero 

Lanzada la Campaña Latinoamericana contra la Trata

En el marco de la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas 2021, la Iglesia latinoamericana y caribeña, a través de la Red CLAMOR, lanzó la Campaña Continental contra la Trata de Personas 2021, que tiene como lema “La Vida no es una mercancía, se trata de personas”.

Tal como informa el Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, desde su página web, el lanzamiento de la Campaña Latinoamericana contra la Trata se llevó a cabo este domingo 7 de febrero con una vigilia de oración en la que se recordó que Jesús nos invita a cambiar todas las formas de mercantilización de la vida por la vida en abundancia que Él nos promete.

La vida no es un objeto al que se le pone precio

En la celebración de apertura participó monseñor Jorge Eduardo Lozano, Secretario General del Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM, quien definió la trata de personas como “una realidad criminal que nos avergüenza como seres humanos, dado que considera al ‘otro’ como objeto transferible y vendible según la ley de la oferta y la demanda”. Estamos ante “un drama muy serio que nos muestra la bajeza en que se consigue caer”. Recordando las dificultades que enfrentan en su recuperación las víctimas que logran ser liberadas de estas redes, el arzobispo de San Juan de Cuyo definió la campaña y la Red CLAMOR muestra del “rostro de una Iglesia samaritana que se acerca con corazón de mamá y se inclina ante el sufrimiento enorme que no encuentra consuelo”.

“Hacemos nuestra esta lucha por la dignidad y los derechos de las víctimas de trataafirmó por su parte la hermana Liliana Franco. La presidenta de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos – CLAR, insistió además en la urgencia de “humanizar las relaciones, purificarlas de todo matiz de utilitarismo y de violencia”.

“Aunque nos parezca que somos muchas instituciones y personas de Iglesia sensibles a esta peste contemporánea, a este cáncer de la humanidad, hay mucha gente buena, dentro y fuera de la Iglesia, que ignora esta terrible realidad, o que simplemente se encoge de hombros”, dijo Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, presidente de la Red CLAMOR. La esclavitud sigue existiendo y por eso esta campaña “debe alcanzar a todas las personas para crear conciencia de la realidad actual del tráfico de personas, esto no ha terminado en realidad, este ha sido un negocio ininterrumpido” agravado en un mundo globalizado. El arzobispo del Yucatán denunció que “la trata no podría suceder si de por medio no existiera la corrupción de autoridades y de criminales de cuello blanco, que se enriquecen a costa del sufrimiento y muerte de miles y millones de hermanas y hermanos”.

Un momento de esperanza

Monseñor José Luis Azuaje definió la vigilia como “un momento de esperanza, porque toda oración se abre a la esperanza”. El presidente de Caritas América Latina y el Caribe afirmó que en la sociedad actual “todo se mide por el poder y el tener, pero no para compartir, sino para excluir y violentar, de forma que se pueda dominar cada día más a las personas, a las sociedades, a los pueblos”. El prelado recordó que la nueva normalidad propuesta por el Papa Francisco, que define la trata de personas como una herida en el cuerpo de la humanidad contemporánea, consiste en “mirar y sentir a la otra persona como un hermano, una hermana”.

Constructores de un nuevo vínculo social

Tal como se lee en el sitio web del Celam, la vigilia fue un momento de denuncia del modelo de desarrollo neoliberal y capitalista, una de las principales causas de la trata de personas, que prioriza el beneficio económico por encima de los derechos humanos, crea una cultura de la mercantilización y de la violencia. Eso nos debe llevar, como insiste el Papa Francisco, a instaurar una verdadera Economía de Comunión y de Participación de Bienes, un cuidado de los derechos humanos por encima de intereses mezquinos y desprovistos de valores humanitarios, que acabe con la especulación vergonzante sobre la esclavitud.

Denunciar un modelo económico injusto

A partir del texto del buen samaritano, - se lee - fue momento para descubrir el llamado a ser constructores de un nuevo vínculo social, partiendo de la opción de fondo que necesitamos tomar para reconstruir este mundo que nos duele. La única salida es ser como el buen samaritano, rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de la exclusión. Es necesario denunciar el modelo económico injusto, cruel, neoliberal y capitalista que beneficia a unos pocos a costa de la exclusión de quienes son descartados.  Es esencial proteger la dignidad de la persona humana, favorecer el desarrollo humano integral, algo en lo que se empeña la Iglesia con la denuncia de la mercantilización y explotación de las personas, que son el resultado de la “cultura del descarte” que el Santo Padre condena repetidamente y vincula con el “dios dinero”- precisa el texto de prensa del CELAM.

La campaña “quiere ser una invitación a seguir creando conciencia y compromiso que propicie la dignidad y los derechos humanos de las víctimas de la trata de personas. Es tiempo de exigir a los gobiernos actitudes y políticas públicas que promuevan la integridad y los derechos humanos de todas las personas que son víctimas de este delito. Eso sólo será posible trabajando juntos, en colaboración y solidaridad, tejiendo una red apasionada por la vida. Ya es hora de llevar a cabo acciones proféticas en favor de la Dignidad Humana, en consonancia con la llamada del Papa Francisco de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes, refugiados y desplazados para evitar que caigan en manos de los traficantes”.

 

08 febrero 2021, 17:00