Buscar

Vatican News
Monseñor José Luis Azuaje Ayala, Presidente de la Conferencia Episcopal venezolana. Foto de archivo. Monseñor José Luis Azuaje Ayala, Presidente de la Conferencia Episcopal venezolana. Foto de archivo. 

Azuaje. Pueblo sometido a gran injusticia provocada por la política de Estado

Mons. Azuaje en la apertura de la Asamblea Plenaria del episcopado habla de la “gran injusticia” de la que es víctima el venezolano, obligado a emigrar para escapar del hambre y la precariedad en un país vapuleado por la inflación y el desempleo.

Alina Tufani - Ciudad del Vaticano

"El pueblo no se quiebra, ante las circunstancias difíciles responde, se reinventa”. Lo afirmó monseñor José Luis Azuaje, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) al abrir, ayer, la CXV Asamblea Ordinaria Plenaria, que se realiza en modalidad virtual hasta el martes 12 de enero. La situación grave del país y de los venezolanos no dejó de permear todo su discurso, porque a pesar de la probada “capacidad de resiliencia” y la férrea esperanza del pueblo venezolano, la pandemia ha venido a agravar aún más la crisis económica, política y social del país.

“Hoy no hay felicidad en el pueblo sino sufrimiento humano que se ve se siente y se manifiesta debido a una gran injusticia, provocada e inducida por una combinación trágica entre la política de Estado y la economía, sin un marco ético que valore los derechos de las personas para vivir con dignidad”, dijo el prelado.

Un sufrimiento que ha llevado a más de 6 millones de venezolanos a “emigrar forzosamente” ante la precariedad que se vive en el país. A ellos, el arzobispo Azuaje envía un saludo de esperanza y solidaridad en medio de sus “luchas y sacrificios” para alcanzar una mejor calidad de vida. De hecho, el prelado subrayó que además del “sufrimiento del pueblo por las condiciones precarias en lo económico y social”, la pandemia de Covid 19 ha venido a profundizar los males sociales, que han aquejado a la población durante los últimos años.

“El pueblo venezolano sufre una situación de quiebre en la economía nacional y doméstica. El impacto que ha tenido la pandemia del Covid 19 ha agravado el colapso económico que ya había sido originado por la inseguridad jurídica de un Estado controlador, impositivo en materia económica (…) En un mundo competitivo, lastimosamente nuestro país se ha ganado el premio de la mayor inflación, la mayor caída del PIB y la mayor tasa de desempleo”, enfatizó.

Mons. Azuaje expresó que se puede hacer mención a las palabras del Papa Francisco en Evangelli Gaudium para referir que “una economía de este tipo, mata”: “Es necesario forjar y crear una economía con rostro humano, solidaria, que ponga al centro al ser humano y no el aprovechamiento, la corrupción y el despilfarro“.

“Ante ideologías totalitarias –como dice el Papa- molesta que se hable de ética, de solidaridad mundial, de distribución de bienes, de preservar las fuentes de trabajo, de la dignidad de los débiles y de un Dios que exige un compromiso por la justicia”, subrayó el prelado venezolano.

Además observó que Venezuela, durante muchos años, ha vivido el espectro político en todas las áreas. “Este diseño – explicó - ha hecho que la política esté en el centro de todas las coordenadas relacionales, (…) ella ha penetrado en nuestro ADN social”. En este contexto, destacó la necesidad de mirar el futuro aspirando a otros comportamientos y otras formas de hacer política, lograr su “rehabilitación”, fundamentarla en el amor, lo que implica “el desprendimiento del individualismo y la apertura a todos desde un amor social que integre y reúna”.

Mons. Azuaje afirmó que “nada se logrará en el país si el pueblo no toma consciencia de ser pueblo”, y que “actualmente el pueblo anda como ovejas sin pastor. Siente el abandono del Estado y de los grupos políticos de oposición, de las instituciones”.  En este sentido, presidente de la CEV consideró que es a ese pueblo al que la Iglesia y los pastores deben servir, “no a grupos de élite sino al hombre y la mujer que lucha día a día por sobrevivir con dignidad”.

En su discurso, el arzobispo de Maracaibo recordó la pronta beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, una “propuesta de santidad en el servicio a los hermanos debe esparcirse por todo el país”. También resaltó las actividades eclesiales propuestas por el Papa Francisco al convocar el animó e Año de San José y el Año de la familia “Amoris Laetitia”. A nivel latinoamericano, está el reto de la reestructuración del Celam y la Asamblea Latinoamericana y Caribeña de Pastoral a realizarse por primera vez este año, cuyo lanzamiento será el 24 de enero.

El presidente de la CEV recordó que como Iglesia se ha hecho una opción preferencial por los pobres, por lo hay que avocarse por su atención y cuidado: “No nos mueven las encuestas de medición de aceptación o privilegio" aseguró Mons. Azuaje. Y agregó: "Tendremos que seguir aprendiendo a transitar con esperanza y optimismo por los caminos pedregosos e inciertos".

08 enero 2021, 14:15