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Decenas de personas asistieron al velatorio de los cinco jóvenes estudiantes, tres hombres y dos mujeres, de entre 17 y 18 años, que fueron asesinados el fin de semana mientras se encontraban en una finca de la localidad de Buga, en el suroeste de Colombia. Decenas de personas asistieron al velatorio de los cinco jóvenes estudiantes, tres hombres y dos mujeres, de entre 17 y 18 años, que fueron asesinados el fin de semana mientras se encontraban en una finca de la localidad de Buga, en el suroeste de Colombia.   (ANSA)

Colombia. Mons. Ospina: Indignación y dolor por masacre de jóvenes en Buga

El obispo de Buga afirma que no hay ninguna lógica ni explicación para describir la brutalidad e insensatez del asesinato de cinco jóvenes en la ciudad de colombiana de Buga, mientras pide a las autoridades encontrar a los responsables de este genocidio.

Alina Tufani - Ciudad del Vaticano

“Es inconcebible que haya una sociedad que vea morir indefensos a quienes llenaban el corazón y la mente con la ilusión de prepararse para la vida, y que tenían el futuro en sus manos”. Con estas las palabras, monseñor José Ospina, obispo de Buga, ciudad ubicada al suroeste de Colombia, expresa  “indignación y profundo dolor” por la masacre de cinco jóvenes bachilleres y dos personas más heridas,  en una reunión en una finca en Valle del Cauca.

“Sé que acontecimientos de estos no tienen ninguna lógica ni  aplicación distinta de la brutalidad de los insensatos y criminales que no tienen misericordia de los demás ni de ellos mismos”, se lee en un comunicado del prelado colombiano que se dice “totalmente desconcertado, como muchos de los bugueños y colombianos”, al tiempo que manifiesta su cercanía y solidaridad a los familiares de las víctimas.

Un informe preliminar de la policía local reveló que cuatro hombres armados llegaron hasta la finca San Jacobo, situada en la vereda Cerro Rico, en Valle del Cauca, donde irrumpieron en una reunión, a las 2 de la mañana, preguntando por el hijo del dueño de la propiedad y dispararon indiscriminadamente contra los presentes.

“Que las autoridades todas hagan su oficio de encontrar a los responsables de este genocidio, que redoblen los esfuerzos por preservar la vida de todos los ciudadanos, mientras los creyentes seguiremos luchando por proclamar que la vida es sagrada desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, y nos ponemos, una vez más, en las manos del Padre amoroso para alcanzar misericordia, fortaleza y serenidad interior”, subraya monseñor Ospina.

Ya son seis los asesinatos colectivos de tres o más personas que se registran en Colombia desde el comienzo del 2021. Un panorama que lamentablemente indica que las cifras del año pasado, de 91 masacres con más de 300 asesinados no va a cambiar. La violencia es el pan de cada día en un país que por años hace intentos de reconciliación y paz que no acaban de adentrarse en el seno de la sociedad, aún marcada por años de guerrillas, narcotráfico y violencia.

“Son miles las preguntas que pasan por la mente de quienes les dieron la vida, los educaron, los amaron y los vieron crecer: ¿por qué permite Dios esto? ¿Qué mal hemos hecho para que venga sobre nosotros un dolor tan grande y desgarrador?”, enfatiza monseñor Ospina al recordar que Dios no es quien envía y produce la muerte, el sufrimiento y la desolación, pues “Él respeta las leyes naturales y la libertad humana”.

El obispo de Buga afirma en la nota que al contemplar a Jesús crucificado, se entiende que “nos acompaña en la incomprensión de la muerte y que el dolor de María, como madre, al ver a su hijo masacrado por la intolerancia de unos cuantos, hacen posible sobrellevar estos momentos de dolor y sufrimiento”.

Al concluir, monseñor Ospina recuerda que el triunfo de Jesús resucitado “abre la esperanza de saber que estos jóvenes siguen vivos en el que venció el pecado y la muerte” y pide al Señor de los Milagros, “faro luminoso de la fe” que Buga y Colombia puedan “vivir la profundidad del valor de la vida temporal y eterna y bendiga abundantemente a todos”.

27 enero 2021, 12:01