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Vatican News
Chile, Catedral Metropolitana de Santiago Chile, Catedral Metropolitana de Santiago  (AFP or licensors)

Balance de la Iglesia chilena: hacia el diálogo amplio y el bien común

Desde las cuestiones socio-políticas y la crisis sanitarias hasta las normas de prevención de abusos sexuales en el medio eclesial y las novedades del magisterio de Papa Francisco, desde la realización del plebiscito hasta el apoyo a los migrantes, son destacadas en el resumen balance del año de la Iglesia chilena.

“A la crisis sociopolítica que experimentaba Chile se sumó desde marzo la llegada de los primeros casos de Covid-19 y con ello una compleja emergencia sanitaria y económica, que impactaría la vida de todas las personas en el país y el planeta”. Con estas palabras comienza el resumen del año 2020 de la Iglesia Chilena elaborado por la Oficina de Comunicaciones de la Conferencia episcopal de Chile (CECh), bajo el título “2020: Un año marcado por la pandemia, la desigualdad, la solidaridad y la participación”.

Desde las cuestiones socio-políticas y la crisis sanitarias hasta las normas de prevención de abusos sexuales en el medio eclesial y las novedades del magisterio de Papa Francisco, desde la realización del plebiscito hasta el apoyo a los migrantes son destacadas en el resumen balance del año de la Iglesia chilena.

La nota abre con el mes de enero cuando la Iglesia realizó en diversas provincias eclesiásticas del país encuentros de profundización del proceso nacional de discernimiento “Pueblo de Dios, camino de esperanza” que se venía desarrollando durante 2019. En dichos espacios se dialogó con agentes pastorales de las diversas diócesis sobre los nuevos elementos surgidos a partir del estallido social del 18 de octubre de 2019. “Se valoró – se lee en el documento -  el discernimiento como método que apoya en la comprensión de los factores que provocaron la crisis eclesial pero también el estallido social: Abusos de todo tipo, la injusticia social, la falta de equidad, la falta de acceso a tantas necesidades básicas de los más vulnerables”

Un proceso de participación comunitaria que la pandemia pondría en pausa este proceso, cuando en marzo se conocieron los primeros casos en Chile. Restricciones de movilidad y reunión transformaron la manera de relacionarse. La Iglesia católica llamó a cuidar la vida propia y de los demás, invitando a respetar las medidas sanitarias, ofreciendo su infraestructura para residencias sanitarias y siendo una voz de esperanza a través de instancias de acompañamiento remoto y de solidaridad especialmente hacia familias vulnerables, adultos mayores y migrantes.

En especial, el balance recuerda el Urbi et Orbi extraordinario del Papa Francisco, el viernes 27 de marzo en una Plaza San Pedro completamente vacía. Junto con reiterar el llamado de la Cuaresma a la conversión , el Santo Padre pidió seguir el ejemplo de personas ejemplares quienes, aun poniendo en riesgo sus propias vidas, estaban poniendo sus energías y trabajo al servicio de los demás.  

La síntesis resalta también que gracias a las nuevas tecnologías y pese a la distancia, se pudo seguir realizando celebraciones eucarísticas, encuentros e instancias formativas vía streaming. A través de especiales de iglesia.cl se pudieron entregar materiales, recursos y acompañamiento vía remota.

A mediado de año, más precisamente el 16 de julio, Solemnidad de la Virgen del Carmen, los obispos presentan el documento “Integridad en el Servicio Eclesial”, que tiene como origen el compromiso asumido por obispos y administradores en 2018 en la prevención de abusos y acompañamiento a las víctimas. Un conjunto de orientaciones que han de observar los obispos, sacerdotes, diáconos, el personal consagrado, laicos y laicas, todos quienes ejercen un servicio pastoral en Chile, voluntario o remunerado, recibido por encargo del respectivo responsable de la comunidad. Cabe destacar que este documento fue trabajado por el Consejo Nacional de Prevención de Abusos y Acompañamiento a Víctimas de la CECh a  través de una metodología participativa y de consulta que convocó a 600 consagrados, 62 integrantes de consejos diocesanos de Prevención y 950 laicos.

La Conferencia Episcopal a través del Comité Permanente llamó a la participación ciudadana en vista del plebiscito nacional que se desarrollaría en abril. Si bien dicho referéndum sería aplazado hasta octubre debido a la pandemia, en agosto el episcopado dio a conocer un set de fichas de reflexión para ayudar al diálogo e invitar a la participación activa. Ante hechos de violencia ocurridos a un año del estallido social y a días del plebiscito, que implicaron la destrucción de dos templos en Santiago, el presidente y secretario general del episcopado, junto con manifestar su dolor por los sucesos, expresaron su cercanía con las víctimas de la violencia agregando que “la ciudadanía que quiere justicia, probidad, superación de las desigualdades y oportunidades para poder levantarnos como país, no se dejará intimidar por las amenazas de violencia, y concurrirá a cumplir con su responsabilidad cívica. En las democracias nos expresamos con el voto libre en conciencia, no bajo las presiones del terror y la fuerza”.

El balance de la Iglesia se centra también en el magisterio del Papa Francisco: en febrero con la presentación de la “Querida Amazonia”, la Exhortación Apostólica "Querida Amazonia", fruto del Sínodo Especial para la Región Panamazónica celebrado en octubre de 2019; y en octubre, con la publicación de la tercera Encíclica del Papa Francisco "Fratelli tutti".

Por último, el balance se refiere al mensaje que los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile dieron a conocer por el Adviento, en el que afirman, frente al mandato del plebiscito de redactar una nueva Constitución nacional, que no hay razones que avalen desoír el clamor de una gran mayoría que se expresó de modo pacífico y acudió a las urnas a manifestar su voz, recuerdan la especial responsabilidad de quienes están llamados al servicio del bien común en la política y sus diversas expresiones y afirman que el proceso constituyente en marcha incumbe a todos. “Que los valores y principios del Evangelio, especialmente el amor a Dios y al prójimo, la dignidad inalienable de todo ser humano, la justicia, la paz, el bien común, puedan plasmarse en la Carta fundamental, así como en leyes y en decisiones”, expresa la CECh.

02 enero 2021, 11:52