Buscar

Episcopado alemán aclara normas para las celebraciones natalicias

Monseñor Bätzing responde a las inquietudes de los fieles sobre la participación en las celebraciones de Navidad y la necesidad de sumarse al duro protocolo de emergencia sanitaria aplicado en Alemania

Alina Tufani - Ciudad del Vaticano

"El cumplimiento de las medidas de higiene y protección es fundamental". Esta es la premisa de monseñor Georg Bätzing, obispo de Limburgo y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) en un mensaje ante los reclamos e inquietudes de los fieles que ven en la rigidez de las normas anti-covid aplicadas por Alemania una fuerte limitación a su participación en las celebraciones de natalicias ante la pandemia.

 "En vista de la situación de corona extremadamente tensa y las muchas solicitudes e inquietudes de las parroquias y municipios, me gustaría enfatizar la responsabilidad de cada individuo antes de Navidad” , explica el prelado alemán que en cinco puntos enfatiza las recomendaciones y postura del episcopado ante las rigurosas  normativas implementadas por el gobierno alemán en esta segunda ola mortal de contagios en el país.

“La situación del coronavirus exige de todos, a pesar de toda la alegría navideña, un comportamiento orientado a proteger la salud de todos. La responsabilidad personal y el cumplimiento integral de todas las medidas de higiene y protección son fundamentales”, insiste el obispo de Limburgo al hablar del llamado “bloqueo duro” en Alemania.

Superados los mil muertos en las últimas 24 horas, la emergencia en Alemania llega a records impensables en la primera ola de la pandemia. Anunciado por la canciller alemana Angela Merkel, el miércoles el país se adentró en su segundo "confinamiento duro", con comercios no esenciales y colegios cerrados, al menos hasta el 10 de enero, para tratar controlar la pandemia. De país modelo en la primera fase de la pandemia, a pesar de las crecientes restricciones desde hace semanas, no se ha podido aplanar la curva de contagios con reclamos de regiones y polémicas nacionales que presionan y confunden a la opinión pública.

Ante las prohibiciones, que si bien permitirán reuniones familiares más ampliadas del 24 al 26 de diciembre, los fieles se plantea cómo será la participación en las celebraciones natalicias. “Nos estamos preparando para esto como iglesia”- dice monseñor Bätzing, especialmente para que se pueda asistir a los servicios más importantes.  

“En estrecha coordinación con los responsables a nivel federal, en los estados y municipios, las arquidiócesis y parroquias han desarrollado e implementado amplios conceptos de higiene y protección que han demostrado su eficacia desde la habilitación gradual de los servicios religiosos en mayo / junio de 2020. Queremos seguir de esta manera y buscar el diálogo con los responsables a nivel federal, en los estados y municipios”.

No obstante,  las normas son más o menos las mismas aplicadas a mitad de año, el presidente del episcopado considera importante reiterarlas para esta Navidad, fiesta central de la cristiandad: “Es importante que los servicios en los días festivos se puedan celebrar bajo ciertas condiciones para que los cristianos puedan adorar a su Dios ese día y experimentar consuelo y esperanza. La Iglesia debe estar con sus creyentes en estos días especiales y ofrecerles espacios de encuentro con Dios y de oración común, en la medida de lo posible en un servicio con la celebración de la Eucaristía”.

En conclusión, son básicos el cumplimiento de los requisitos de higiene y seguridad y  el número limitado de creyentes para participar en las misas de Navidad . De allí el llamado a las diócesis y parroquias para ampliar su “oferta digital” y promocionar las iniciativas de la emisora ​​de servicio público por televisión y radio. Por último,  el presidente del episcopado asegura que las iglesias permanecen abiertas tanto como sea posible durante la temporada navideña para dar a las personas la oportunidad de ver los magníficos belenes y presentar sus preocupaciones a Dios en oración silenciosa.

“La Iglesia sabe que es un gran bien poder practicar libremente la fe incluso en estos tiempos difíciles y poder ir al culto. Quiere actuar con la máxima cautela para ejercer esta libertad de manera responsable. Esto se lo debe a los muchos que no están vinculados religiosamente y cuya salud no debe ponerse en peligro” , concluye la nota de la DBK.

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí

18 diciembre 2020, 14:07