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Cardenal Barreto: ¡Sálvanos Señor! Que nos hundimos en este mar de la vida social

El Cardenal Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo, Perú, ha dado a conocer un mensaje a la ciudadanía, seis meses después que se presentaran los primeros casos de coronavirus en este país sudamericano, en la que invita unir esfuerzos “en un cauce común”, de manera que el protagonismo sea “del conjunto de la comunidad nacional”.

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“Elegir la vida es una decisión consciente y libre de cada uno de nosotros. No podemos dejar que las circunstancias adversas nos desvíen del camino solidario de Resucita Perú Ahora y nos hundan en las aguas profundas y destructivas del miedo, la desesperación”, lo escribe el Cardenal Pedro Barreto Jimeno, Arzobispo de Huancayo, Perú, y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), en un Mensaje publicado en la página web del Arzobispado de Lima, a seis meses de la pandemia y en el marco de la actual crisis política que afecta al Perú, después de que el Congreso aprobara el pedido para admitir la moción de vacancia del Jefe de Estado por la filtración de audios que presuntamente comprometerían a Martin Vizcarra.

Una experiencia inédita en la historia del Perú

En su Mensaje, el Arzobispo de Huancayo recuerda las diferentes etapas por las que pasó el Perú desde el inicio de la pandemia, es decir, desde el 15 de marzo, fecha en la que en este país andino se decretó “el aislamiento social obligatorio” y con ello se dio inicio a “una experiencia inédita en la historia del Perú”. “Al escribir estas líneas – precisa el Cardenal Barreto – me sorprendo que llevemos seis meses en situación de confinamiento, con toque de queda y los domingos recluidos en nuestras casas. El contagio de la enfermedad comenzó a expandirse muy rápidamente. Las muertes de personas cercanas y queridas nos afectaban. No podíamos despedirnos de ellas. Nuestro luto y desconsuelo se acrecentaba”.

La solidaridad del pueblo peruano ante la pandemia

Después del fuerte impacto emocional, escribe el Vicepresidente de la CEP, la sociedad, en diversas formas, reaccionó solidariamente. “Organizó el reparto de alimentos y comedores con programas de nutrición en los sectores periféricos de nuestras ciudades y poblaciones rurales. Después, ante la aguda escasez de oxígeno, se dieron numerosas iniciativas de la sociedad civil, de la Iglesia Católica y de las comunidades de fe, para conseguir Plantas generadoras de oxígeno medicinal que han invadido nuestro territorio nacional”. Nunca imaginamos que esta pandemia iba a durar y hacernos sufrir tanto. Sin embargo, los creyentes en Jesús creemos que todo sufrimiento unido al de Jesús nos lleva a resucitar a una vida nueva. Éste es el tiempo propicio para convertirnos personal y comunitariamente para despertar, levantarnos y ponernos a caminar juntos. El sufrimiento purifica nuestras intenciones y nos da la oportunidad experimentar una vida de resucitado al servicio de los demás.

Una nueva tempestad política sacude al Perú

“Cuando empezábamos a despertar, como familia peruana, a fin de articular las numerosas muestras de solidaridad ante la actual crisis humanitaria – señala el Cardenal Barreto haciendo referencia a la actual crisis política que se vive en el Perú – cuando nos estábamos ‘contagiando’ el entusiasmo, unos a otros, con la iniciativa pastoral de la Conferencia Episcopal Peruana ‘Resucita Perú Ahora’ (RPA), lanzada el jueves 20 de agosto pasado, nos viene una tempestad política que a todos nos afecta, especialmente a aquellos que están sufriendo la pérdida de seres queridos, a los enfermos, a los desempleados, a los pobres y excluidos de nuestra sociedad”. Un posible signo de corrupción.

Todo caso de corrupción se debe investigar

En este sentido, el Arzobispo de Huancayo recuerda que, “estos meses de confinamiento han mostrado que cualquier caso de corrupción se debe investigar, de manera eficaz y exhaustiva, sin afectar el orden democrático, la estabilidad social y política de nuestra Patria”. Así, con serenidad y firmeza de espíritu participamos, con mayor ahínco, en la iniciativa RPA para vencer al Covid-19 y otras pandemias destructivas que afectan gravemente a nuestra sociedad como son la pobreza, la corrupción generalizada, la indiferencia y discriminación social. “Desde esta mirada que nos sobrecoge y golpea – precisa el Cardenal Barreto – sentimos la necesidad de amar y servir a todos, incluidos los enemigos, que desean desestabilizar nuestras vidas y las de la sociedad. Sin duda es difícil hacerlo en la práctica y por eso mismo podemos decir que es un arte que se puede aprender y mejorar con respeto y dedicación”.

El protagonismo es del conjunto de la comunidad nacional

“A pesar de los grandes esfuerzos realizados en estos seis meses – subraya el Cardenal Barreto – todos reconocemos la necesidad urgente de articular estos esfuerzos en un cauce común que RPA ofrece. Nos alegra que el Poder Ejecutivo ofrezca la Estrategia Nacional frente al Covid-19 y que la sociedad civil organizada desde RPA apoye, de manera dialogante y armónica a la pronta superación del Covid-19 en nuestro País”. De esta forma el protagonismo es del conjunto de la comunidad nacional, privilegiando a las comunidades nativas de nuestra Amazonía, las poblaciones rurales y periféricas de las ciudades. La conjunción de voluntades hace más eficaz toda acción que beneficie al bien común y así se muestra la fuerza de la solidaridad efectiva frente al Covid-19 en una primera instancia. Igualmente, en este proceso de resurrección del País avanzamos hacia la consolidación de una sociedad con principios y valores éticos donde se respete la dignidad de toda persona humana.

Una ola de esperanza en la sociedad peruana

Por ello, la iniciativa de la CEP, Resucita Perú Ahora es la expresión del amor verdadero que se traduce en un servicio articulado incluyendo a todas las personas e instituciones que están en nuestro territorio. “Este amor y servicio a la persona humana y al bien común nos hace fecundos y libres para animarnos mutuamente a transformar nuestra sociedad peruana. Esta iniciativa pastoral RPA, ha despertado una ola de esperanza en la fuerza de la vida que supera toda adversidad. Y esta fuerza es expansiva, inclusiva y contagiante porque es la expresión de un amor que cura, sana y nos hace bien a todos. Nos transforma en personas para los demás”. Nuestra mirada está puesta en Jesús resucitado presente en cada hermano y hermana, especialmente en los pobres y excluidos de la sociedad; en los enfermos y encarcelados; en los que lloran y viven tristes; en los que han perdido la esperanza.

¡Sálvanos Señor! Que nos hundimos en este mar agitado

Antes de concluir su Mensaje, el Cardenal Barreto recuerda que, “cuando dejamos de mirar a Jesús resucitado nos hundimos como el apóstol Pedro que caminaba sobre las aguas, invitado por Jesús, de pronto se comenzó a hundir y le gritó: ‘Sálvame Señor’. Y Jesús le tendió la mano y lo salvó. Ese grito brota incontenible desde la gran familia peruana: ¡Sálvanos Señor! Que nos hundimos en este mar agitado de nuestra vida social donde se experimenta la desesperación, el desánimo, el cansancio, los signos de enfermedad, muerte y corrupción”. Somos familia “de todas las sangres”, de culturas milenarias y diversidad de razas que están presentes en el territorio nacional donde el 63% es amazónico. Y es en la familia donde experimentamos las esperanzas y alegrías de la vida, como también las angustias y tristezas. Sigamos caminando juntos asumiendo la responsabilidad de sumar no restar, unir, no dividir, en este tiempo oportuno para testimoniar con nuestras vidas y acciones la esperanza cierta que nos ofrece RESUCITA PERÚ AHORA.

14 septiembre 2020, 13:54