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Sr. Leonella Sgorbati Sr. Leonella Sgorbati  

Aniversario del martirio de la beata Leonella Sgorbati

El pasado 17 de septiembre los misioneros de la Consolata celebraron la memoria de la beata Leonella Sgorbati, enfermera italiana, misionera de la Consolata, mártir del diálogo y del perdón, cuyas últimas palabras fueron: “Perdono, perdono, perdono”

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Jaime C. Patias, IMC, Consejero General para América de los misioneros de la Consolata publica en la página Web de la Congregación,  un artículo en el que recuerda que el pasado 17 de septiembre celebraron la memoria de la beata Leonella Sgorbati, misionera de la Consolata, mártir del diálogo y del perdón, cuyas últimas palabras fueron: “Perdono, perdono, perdono”

Esta religiosa italiana también era enfermera y fue martirizada en Somalia un domingo 17 de septiembre de 2006, mientras cruzaba la calle después de dar clases en el hospital de Mogadiscio, donde trabajaba. Leonella Sgorbati fue asesinada a tiros por dos extremistas islámicos. El musulmán Mahamud Mohammed Osman, su guarda-espaldas, también murió. Sus restos mortales fueron enterrados en Nairobi, Kenia. Jaime Patias recuerda que llevada al hospital, falleció y que sus últimas palabras fueron:

“‘Perdono, perdono, perdono’. Son las mismas palabras de Jesús cuando perdonó a los que lo crucificaron: ‘Padre, perdónales porque no saben lo que hacen’”

Durante la ceremonia de beatificación, que tuvo lugar  el 26 de mayo de 2018, en la Catedral de Piacenza, en Italia, el cardenal Angelo Amato, SDB, declaró:

“La Hermana Leonella forma parte de una multitud de benefactores de la humanidad pobre y necesitada que fueron asesinados por odio a la fe cristiana”

Carnet de identidad del mártir cristiano

Y al reflexionar sobre las últimas palabras que pronunció la mártir, (“perdono, perdono, perdono”), el Purpurado dijo que representan “el carnet de identidad del mártir cristiano que no es un asesino, sino una víctima indefensa e inocente. El mártir cristiano recibe el mal por el bien, la muerte por la vida y al resentimiento responde con amor. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, el mártir no se venga de la ofensa que ha recibido, sino que perdona, reza y hace el bien a los que le persiguen”.

“El martirio de la Hermana Leonella, entonces, se convierte en un signo de esperanza difundido por la tierra de la humanidad que dará flor y fruto de bien. Frente a las oscuras fuerzas de la muerte, el mártir cristiano muestra el luminoso horizonte de la vida. El martirio de nuestra beata nos invita a dejar las armas y a transformarlas en instrumentos de trabajo y de paz”

“No son las armas ni los métodos basados en la prepotencia con expresiones de odio y venganza los que garantizan la paz. La paz duradera deseada por Dios para toda la humanidad nace del diálogo y el perdón. Con Leonella, el mundo debería aprender a reconciliarse y a perdonar”.

“La Hermana Leonella vivía con alegría y se sentía realizada en la misión”

Mayor ejemplo de la pérdida de la vida por Cristo

A la hora del Ángelus del 23 de junio de 2013, el Papa Francisco recordó que “los mártires son el mayor ejemplo de la pérdida de la vida por Cristo. En dos mil años son diversos los hombres y mujeres que han sacrificado sus vidas para permanecer fieles a Jesucristo y su Evangelio (…). Esta es nuestra Iglesia. Hoy tenemos más mártires que en los primeros siglos. ¡Mártires cotidianos, mártires de la cotidianidad!”

“Leonella fue fiel hasta el final. Lavó sus vestidos en la Sangre del Cordero. Que ella interceda por nosotros y por toda la humanidad”

Biografía

Con el nombre de Rosa María, la beata Leonella nació en Gazzola, cerca de Piacenza, en el norte de Italia, el 9 de diciembre de 1940. Entró en el Instituto de las Misioneras de la Consolata (MC) en 1963 y emitió los votos perpetuos en 1972. Estudió enfermería en Inglaterra y, en 1970, fue asignado a trabajar en Kenya, donde, en 1985, dirigió la escuela de enfermería adjunta al Hospital Nkubu. En 1993 fue elegida Superiora Regional de las Misioneras de la Consolata en Kenya. En 2001 se trasladó a Mogadiscio, la capital de Somalia, donde abrió una escuela de enfermería en la ciudad. En 2006, antes de que fuera asesinada, se formaron las primeras 34 jóvenes enfermeras somalíes de mayoría musulmana. Sus restos fueron enterrados en Nairobi, Kenya.

21 septiembre 2020, 15:05