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Vatican News

La prevención del abuso en la Iglesia Latinoamericana: compromiso y responsabilidad

Desde una mirada interdisciplinaria, la Iglesia Latinoamericana analizó los retos de la prevención del abuso sexual de menores. En un webinar organizado por el CEPROME junto a otras instituciones de la Iglesia, se analizó el Vademecun publicado recientemente por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Ciudad del Vaticano

“La prevención del abuso en la Iglesia Latinoamericana”, es el título del webinar que se desarrolló este 31 de julio, y que fue organizado por el Centro de Protección de Menores (CEPROME) y el Vatican Safeguarding Taskforce, en alianza con el CCP, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), la CLAR, las diferentes Conferencias Episcopales y grupos de investigación de América Latina que se ocupan de analizar los temas relacionados con el abuso sexual de niños, niñas, adolescente y adultos vulnerables.

Monseñor Scicluna: Escuchar con empatía a la víctima

El seminario – precisa una nota del CEPROME – fue dividido en cuatro módulos, partiendo con las intervenciones del Arzobispo de Malta, Charles Scicluna y el sacerdote jesuita, Hans Zollner. Monseñor Scicluna destacó la importancia de la escucha empática de las personas que han sido víctimas de abuso, esto implica “la posibilidad de comprender no solo el sufrimiento de la víctima, sino también el trauma de la víctima”. (…) “La experiencia que tuve, personalmente, cuando conocí a tantas víctimas de abuso sexual – señaló el Prelado – siempre me ha dejado una señal profunda en mi alma, como pastor, como sacerdote, pero también como hombre. Debemos escuchar a la víctima porque podemos entender cuan grande es el trauma y cuan grande es el flagelo del abuso sexual”.

Padre Zollner: es necesario generar un cambio espiritual

Por su parte, el Padre Zollner, profundizó en la necesidad de generar un cambio espiritual a partir de los casos de abuso sexual cometidos por clérigos. Para avanzar en este sentido, planteó dos preguntas, desde su punto de vista, indispensables “¿Estamos realmente arrepentidos?, ¿Estamos dispuestos a pagar la reparación justa?”. La centralidad de estos cuestionamientos se basa en la comprensión de la fe católica comunitaria, en la que todos realmente nos sentimos responsables de lo ocurrido. Al igual que Monseñor Scicluna, Zollner también valoró la escucha de las víctimas: “No escuchando a las víctimas, no hemos escuchado a nuestro Señor que ha sufrido con ellas”.

La misión de la Iglesia y el Vademecum

En el segundo módulo participaron el trabajador social laico, Andrew Azzopardi y el Padre Jordi Bertomeu. Andrew Azzopardi se refirió a la necesidad de generar un cambio cultural al interior de la Iglesia, que apunte a una cultura de la protección, “cuando envío a mis hijos a participar de las actividades de la Iglesia quiero estar seguro que están a salvo. Para que esto suceda la Iglesia necesita generar una cultura de prevención, que influya en cada persona, que entre en contacto con ella en su trabajo pastoral”.

El padre Bertomeu analizó los diversos elementos del Vademecum publicado recientemente por el Vaticano. El sacerdote valoró, en particular, el carácter de esta herramienta: “Podemos aplaudir la voluntad del Papa de ofrecer este manual, como un ulterior instrumento para que facilite la persecución de los abusos sexuales de menores cometidos por clérigos, que tanto dolor, tanto descrédito y tanta vergüenza han causado en la Iglesia. No es un documento novedoso por lo que contiene, (…) es novedoso porque expone este cambio de mentalidad tan necesario en la Iglesia. Para que la Iglesia, sea lo más pronto posible, un lugar justo para las víctimas”.

La importancia de la prevención y cercanía con las víctimas

El tercer módulo – informó el CEPROME – estuvo a cargo de la psicóloga laica, Josefina Martínez y el sacerdote Daniel Portillo, Director de CEPROME. Josefina Martínez centró su presentación en la experiencia adquirida en la atención a víctimas, junto con su participación en diversos organismos dedicados a la prevención abusos sexuales al interior de la Iglesia. En su presentación “nos anima a sentir que debemos estar a la altura de quiénes fueron víctimas, que en nuestro país han alzado la voz con dolor, firmeza y valentía”, señalando la importancia de abordar el abuso sexual eclesial.

Por su parte, el Padre Portillo reflexionó en torno al alcance de la prevención en las Iglesia Latinoamericana, señalando que, en la actualidad, “le corresponde a la Iglesia reconocer con pesar sus negligencias, revisar su cercanía en las situaciones humanas más trágicas, valorar si su actual misión en el mundo llega a proteger a la feligresía o, por el contrario, se muestra pasiva ante los actos de injusticia sobre la dignidad humana. Para la Iglesia, concluyó el sacerdote, “la prevención del abuso sexual no es una cosa secundaria, debería estar en la médula de su misión evangelizadora”.

La tarea de los Obispos y religiosos en la prevención

El cuarto y último módulo de este Seminario, comenzó con la presentación de Monseñor Sergio Buenanueva, Obispo de San Francisco (Córdoba - Argentina), quien ofreció su mirada en relación al Ministerio Episcopal y la prevención, haciendo hincapié en que “el cuidado de los más vulnerables, constituye parte fundamental de nuestro ministerio como Obispos. Siempre lo ha sido, pero hoy interpela con más fuerza nuestra conciencia. Me interesa subrayar este aspecto: la buena salud del cuidado pastoral del rebaño es directamente proporcional a la buena salud de nuestro ministerio episcopal. La crisis de los abusos es una crisis del ministerio pastoral de los Obispos. Así como el abuso sexual no es solo un problema de tal o cual clérigo, así también las sistemáticas fallas en la respuesta a los abusos, sacan a la luz un modo deficiente de ejercer nuestro ministerio episcopal”.

La última expositora fue la hermana María Rosaura González, parte de la Comisión de Cuidado y Protección de niños, niñas, adolescentes y adultos vulnerables de la Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos. En su ponencia señaló: “El horizonte de la prevención es la creación de una nueva cultura relacional que consolide “la cultura del buen trato” en la Iglesia. Es decir, donde haya un religioso, una religiosa, un miembro de la Iglesia tiene que ser un lugar seguro para los niños y niñas”.

03 agosto 2020, 11:56