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Vatican News

En Roma, las Scalabrinianas ofrecen a mujeres migrantes caminos de realización

La acogida es sólo la primera respuesta a las necesidades de quienes buscan fuera de su propia tierra un lugar donde vivir con dignidad, además es fundamental apoyar su inserción en el nuevo contexto social. Es lo que realizan las Misioneras Scalabrinianas en Roma con un proyecto dirigido a las mujeres refugiadas o migrantes en situación de vulnerabilidad y a sus hijos. El testimonio de la hermana Eleia Scariot

Adriana Masotti - Ciudad del Vaticano

Mirar a los migrantes como una oportunidad para poner en marcha el amor y revitalizar cada día el carisma de su fundador, Giovanni Battista Scalabrini. Es lo que hacen las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo, conocidas como Scalabrinianas, presentes en 27 países del mundo, con proyectos de asistencia e integración, junto a los migrantes y a los refugiados. Este compromiso es para nosotros "una gran luz", afirma la Hermana Neusa de Fátima Mariano, Superiora General, quien en una reciente reunión en línea hizo un balance de las actividades llevadas a cabo por la Congregación.

Tres experiencias: a lo largo de la frontera México-Estados Unidos

Durante el encuentro internacional, se lee en el artículo publicado en el blog de las religiosas, se evidencian tres experiencias similares, pero al mismo tiempo diferentes, llevadas a cabo por las scalabrinianas en algunas zonas de crisis. La primera es la de la hermana Janete Aparecida Ferreira, que trabaja en el servicio itinerante de Tijuana, en la frontera entre México y los Estados Unidos, tratando de proteger la vida de esos millones de migrantes que acuden allí esperando cruzar la frontera con la esperanza de un futuro mejor.

Con los inmigrantes que llegan a Sicilia

La hermana Rosa Maria Zanchin, en cambio, se encuentra en Sicilia, en Messina. Aquí, relata, hay una doble dificultad en el trabajo con los inmigrantes que llegan: la de no conocer su idioma y, por otra parte, la dificultad del inmigrante para hacer entender su historia y su trauma. Según la hermana Zanchin, "los migrantes son creativos, no se rinden, enseñan a reavivar la vida".

Acogida a mujeres y niños en Roma

El tercer testimonio es de la hermana Eleia Scariot, licenciada en Periodismo en la Universidad de Caxias do Sul en Brasil, con una maestría en Ciencias de la Comunicación, que dirige el proyecto Chaire Gynai en Roma, dos casas de acogidas para mujeres refugiadas con niños y en situaciones de vulnerabilidad. Acogida en la que cooperan tambié religiosas de otras Congregaciones y muchos voluntarios  con el objetivo de darles confianza en sí mismas y en los demás y así adquirir la capacidad de llevar sus propias vidas como protagonistas. No son números, dice la hermana Eleia, detrás de cada uno de ellas hay una historia diferente. Le pedimos a ella que nos dijera, en primer lugar, lo que surgió de esa reunión internacional a la que también aportó su experiencia:

R.- En general en esa reunión se puso de manifiesto que es importante para nosotras hacer red en todas partes, crear nuevas conexiones de colaboración, involucrando a las Instituciones comprometidas con el tema de los migrantes y los refugiados para una mayor integración entre todos. Vimos que cuando trabajamos en red somos más fuertes. El objetivo es trabajar en sinergia con la Iglesia en la promoción y en la defensa de la vida de las personas que dejan su patria, hacia su integración en la sociedad que los acoge. En nuestra misión tratamos de valorar mucho la cultura del encuentro: estar juntos, ser migrante con los migrantes, especialmente con las mujeres y los niños que buscan protección.

Su Superiora General afirmó que los migrantes "son una oportunidad para confirmar el carisma Scalabriniano". ¿Qué quiso decir con esas palabras?

R. - De hecho, es así: los migrantes y refugiados son una oportunidad para confirmar el carisma scalabriniano, que es un don especial para vivir entre personas en situación de movilidad. Porque cada hermana Misionera Scalabriniana, en la medida en que vive el carisma scalabriniano, acoge como misión, responsabilidad y don, el amor de Dios y lo comparte con el migrante, cuidando la vida de cada hombre y mujer que se encuentra involucrado en el fenómeno de la movilidad humana. Antes de ser para los migrantes, estamos llamados a estar con ellos, para que ellos mismos se conviertan en agentes de comunión en la diversidad.

En Roma, usted hermana Eleia dirige una casa de acogida para mujeres migrantes y sus niños. ¿Quiénes son las mujeres a las que ustedes acogen y qué historias tienen detrás de ellas?

R. - Durante los dos últimos años, nuestra congregación ha acogido la petición del Papa Francisco, iniciando el proyecto de semi-autonomía Chaire Gynai, destinado a acompañar a las mujeres refugiadas con niños y a las mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad. En Roma trabajamos en dos casas que pertenecen a las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús. En estas dos estructuras se acoge a mujeres migrantes y refugiadas procedentes de Oriente Medio, Siria y África: Etiopía, Somalia, Uganda, Nigeria, Congo, Senegal, Burundi, Benin, Camerún y también de la India. Muchas de estas mujeres se han visto obligadas a huir de su país de origen. Estas mujeres tienen a sus espaldas historias de fragilidad: hay víctimas de la trata, víctimas de la violencia, enfermas crónicas, mujeres que han dejado una realidad en la que no habían desarrollado una experiencia de vida autónoma. Algunas mujeres tienen más de una de estas condiciones de vulnerabilidad.

¿Cuál es su manera de apoyar a estas personas? ¿Cuál es el camino que les proponen?

R. - Podemos decir que no hay una receta lista para apoyar a cada mujer refugiada y migrante, porque cada una tiene su propia historia de vida personal. Intentamos crear la conciencia de que cada una de ellas es la protagonista de su propio proyecto de vida. Por esta razón, trabajamos en equipo para garantizar la acogida en semi-autonomía con el fin de acompañar a cada mujer acogida a lo largo de un camino de conquista de su propia autonomía. Para nosotros es fundamental alentar el protagonismo y la autonomía de las personas que Dios nos ha confiado en una perspectiva de fe, pero también en una perspectiva de ciudadanía activa, en sinergia con el territorio, los entes locales y los servicios sociales. Es importante, sobre todo, fomentar caminos de promoción e integración con respecto al trabajo, la educación, la salud y otras cuestiones relativas a la convivencia y la ciudadanía. Desde el principio, se elaboran proyectos futuros con y para cada una de las mujeres migrantes y refugiadas incluidas en el proyecto. Se trabaja para que ellas puedan compartir sus sueños para planear un nuevo camino de vida, acompañadas por nuestro equipo. Proponemos el desarrollo de itinerarios de interacción con el territorio a través del trabajo y el conocimiento del contexto de arribo para promover la integración.

¿Todo su empeño tiene resultados positivos? ¿Hay trayectorias con un final feliz para estas mujeres?

R. - En mi opinión, uno de los resultados positivos es el desarrollo de una cultura del encuentro y la promoción del protagonismo y la autonomía en una perspectiva de ciudadanía activa, en sinergia con el territorio, los entes locales y los servicios. Y además, la presencia de estas mujeres refugiadas y migrantes en situaciones vulnerables puede sensibilizar a población local con respecto a una visión humana y cristiana de la movilidad humana. De esta manera, la comunidad local puede ver las heridas experimentadas por estas personas, iniciadas hacia procesos de curación y estar motivada para participar en el proyecto. Les presento, como ejemplo, el caso de una mujer siria con un gran talento culinario, que ha sido incluida en una formación profesional específica y que ahora se dedica felizmente a una actividad de catering. Y luego es hermoso para nosotras cuando una mujer, una vez fuera del proyecto, viene a visitarnos para saludarnos, para compartir lo que está haciendo y vemos que está progresando bien en la construcción de su camino de vida personal.

 

 

13 julio 2020, 11:51