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Foto de archivo. S.E. Philippe Nakellentuba Ouédraogo, arzobispo de Uagadugú Foto de archivo. S.E. Philippe Nakellentuba Ouédraogo, arzobispo de Uagadugú 

África. Cardenal Ouédraogo: debemos ser custodios los unos de los otros

Este es un momento en el que todos los pueblos africanos deben devolver el valor a la solidaridad que ha dado forma a nuestra visión del mundo, dijo el purpurado en un mensaje difundido con motivo de la Jornada del Secam, el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar. “En este tiempo en que muchos están necesitados, ayudémosles a experimentar el amor de Dios”, alentó.

Anna Poce – Ciudad del Vaticano

"El Covid-19 ha puesto en evidencia lo vulnerables que somos, independientemente de nuestro color o estatus, y lo que sucede en un país afecta a la gente en otro. De hecho, demostró que somos un solo pueblo y que debemos ser los custodios los unos de los otros". Así lo afirma el Cardenal Philippe Ouédraogo, Arzobispo de Uagadugú y Presidente del Secam, el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar, en su mensaje difundido con motivo de la Jornada del Secam, establecido en 2014, con ocasión del 45º aniversario de su fundación, que se celebra el 29 de julio de cada año.

Esta Jornada es una oportunidad para hablar del Simposio -compuesto por 37 Conferencias Episcopales nacionales y 8 Conferencias Regionales Africanas- para que los católicos de todo el continente y de las islas estén mejor informados sobre su existencia, su trabajo y su misión, y para invitarles a apoyarlo. Para ello, la celebración se traslada al domingo siguiente, cuando el 29 de julio cae en un día de la semana. Por lo tanto, este año la Jornada Secam se celebrará el 2 de agosto de 2020 y no irá acompañada de la colecta especial, destinada a apoyar las actividades del Simposio, debido a la emergencia del coronavirus.

El Cardenal Ouédraogo, en su mensaje, quiso destacar cómo, lamentablemente, un año después del Jubileo de Oro del Secam, celebrado en Kampala (Uganda), donde se reunió por primera vez con ocasión de la visita del Papa Pablo VI, en 1969, la situación en África y las islas circundantes no ha cambiado, dentro y fuera de la Iglesia, sino que, por el contrario, ha empeorado a causa de la pandemia de coronavirus que ha hecho estragos en todas partes. Un reciente informe de Caritas Internationalis, de hecho, explica el cardenal, mostró que África es el continente más afectado por los efectos del Covid-19.

En esta situación, por lo tanto, el arzobispo de Uagadugú invitó a los hermanos y hermanas africanos a tener valor, a no ceder a la desesperación, a seguir rezando y esperando los tiempos de Dios.

"Este es un momento - afirmó - en el que todos los pueblos africanos deben devolver el valor a la solidaridad que ha dado forma a nuestra visión del mundo y a la sociedad tradicional. De esta manera podremos enfrentar mejor el impacto de la pandemia y hacer girar nuestras economías, confiando en el poder del Espíritu Santo, que nos da la gracia de amar y ser compasivos. En este tiempo en que muchos están necesitados, ayudémosles a experimentar el amor de Dios.

El cardenal expresó a continuación su indignación por la violencia y el terrorismo que todavía ensangrientan a algunos países africanos.

"Es vergonzoso y deplorable -escribió- que ni siquiera el mortal Covid-19 haya desalentado la violencia y el terrorismo en algunos países de África; seguimos matándonos todos los días. Unimos nuestras voces a las del Santo Padre, el Papa Francisco y otros líderes mundiales para pedir el fin inmediato de la violencia en todas partes de África y el resto del mundo.

Sin embargo, a pesar de los muchos momentos de dolor, también ha habido momentos de alegría en el último año, subrayó el cardenal, agradeciendo a Dios por sus bendiciones. Agradeció a los obispos, al clero, a los religiosos y a los laicos su compromiso con la evangelización, no obstante, los desafíos actuales; a los gobiernos por sus esfuerzos para contener la propagación del coronavirus en todo el continente y por alentar a los dirigentes a seguir protegiendo la salud de la población; y a los trabajadores de la salud, incluidas las religiosas, que han demostrado una extraordinaria dedicación en sus esfuerzos por aliviar el sufrimiento de los enfermos.

Por último, para concluir, el Presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar quiso dar las gracias a los que trabajan para el Secam y a los que, dentro y fuera de África y Madagascar, han apoyado al organismo durante el último año.

27 julio 2020, 14:52