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La Diócesis de Talca en Chile presta tres casas para alojar pacientes de coronavirus

Según la información publicada en el sitio web de la Conferencia Episcopal de Chile, el acuerdo fue firmado por Don Felipe Martínez Moyano, ecónomo del Obispado de Talca, y el Dr. Luis Jaime Gaete, director del Servicio de Salud de Maule. El documento especifica que las instalaciones que se pondrán a disposición serán: la Casa Rauquén de Curicó (antiguo Seminario San Pablo), la Casa Joc y la Casa San Alberto Hurtado, ambas ubicadas en la ciudad de Vilches, con un total de 140 habitaciones.

Ciudad del Vaticano

Tres casas normalmente dedicadas a la práctica de ejercicios espirituales se convertirán en casas para alojar la cuarentena de las personas que resulten positivas para el Coronavirus: este es el contenido del acuerdo firmado el pasado miércoles entre la diócesis chilena de Talca -dueña de las instalaciones- y las autoridades sanitarias de la región del Maule, de la cual la ciudad de Talca es la capital.

 

Según la información publicada en el sitio web de la Conferencia Episcopal de Chile, el acuerdo fue firmado por Don Felipe Martínez Moyano, ecónomo del Obispado de Talca, y el Dr. Luis Jaime Gaete, director del Servicio de Salud de Maule. El documento especifica que las instalaciones que se pondrán a disposición serán: la Casa Rauquén de Curicó (antiguo Seminario San Pablo), la Casa Joc y la Casa San Alberto Hurtado, ambas ubicadas en la ciudad de Vilches, para un total de unas 140 habitaciones.

"Desde el primer momento de esta emergencia nos preguntamos cómo podíamos contribuir, como Iglesia, a la emergencia y pusimos a disposición del Gobierno Regional del Maule las casas para los retiros espirituales que tiene la diócesis, pensando que podían ser buenos lugares para que los enfermos recibieran los cuidados necesarios - comentó Monseñor Galo Fernández Villaseca, administrador apostólico de la diócesis de Talca - estas casas están muy aisladas, por lo que son óptimas para que la gente viva su cuarentena con seguridad tanto para ellos como para el resto de la población".

"Este acuerdo implica una colaboración mutua entre el Obispado y nosotros - explica el Dr. Gaete - el objetivo es utilizar estos lugares donde podemos mantener dentro de un área segura a los pacientes que son positivos al virus, pero que no tienen ningún síntoma de la enfermedad, es decir, son portadores sanos".

"Esto alivia nuestra carga de trabajo, en el sentido de que nos permite descongestionar los hospitales, para que las personas que no tienen una red de apoyo social y no tienen un lugar donde pasar esta cuarentena, vayan a estos lugares que hemos adaptado. El Obispado nos presta estos edificios y nosotros nos encargamos de la comida y del personal sanitario para tratarlos, mientras dure esta cuarentena", concluyó.

17 abril 2020, 16:49