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Japón. Jóvenes recibirán bautismo en diciembre: Jesús, nuestra fuerza

Ishikawua Saki y Yuuga Orita son dos estudiantes de la Universidad Sofía de Tokio. Ella y él son japoneses. Relatan a Vatican News el camino por el que Jesús los ha ido llamando y ahora se preparan para recibir el bautismo como cristianos católicos. La mañana del lunes participaron en el encuentro con el papa Francisco.

Manuel Cubías - Japón

Yuuga Orita estudia en la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Con alegría desbordante cuenta que su primer acercamiento a la religión cristiana fue con un sacerdote que conoció cuando era estudiante de secundaria: “Era una persona extraordinaria, de carácter muy amable, que me trataba con una bondad que nunca antes había recibido. En ese momento no había pensado en convertirme a la religión cristiana todavía, pero la primera impresión que tuve fue muy positiva. Durante la escuela media y secundaria me convertí en parte de un círculo de estudio de la Biblia y la religión cristiana”.

Decisión

Cuenta que “Lo que me llevó a la decisión de convertirme al cristianismo fue otra experiencia en la época universitaria en un evento llamado donde estudiantes cristianos de secundaria de todo el mundo vienen a Japón. Nuestro papel era proporcionar apoyo como personal. Este evento tuvo un profundo efecto espiritual en mí”.

Superar el término medio

Recuerda que “Hasta ese momento (el año pasado), vivía una vida en la que no era ni una mala persona ni una buena persona, un término medio que me daba una sensación de estar incompleto y perdido. Con la religión cristiana logré superar este problema, y gracias al apoyo de sacerdotes extraordinarios comprendí mi propósito, mi papel en el mundo, y decidí convertirme. Con el cristianismo comprendí cómo Jesús nos da fuerza en los momentos difíciles, y gran alegría en los momentos felices”.

El voluntariado me ayudó a descubrir el sufrimiento

Ishikawa Saki es estudiante de la facultad de Humanidades. Afirma que su decisión de convertirse al cristianismo está ligada a su trabajo como voluntaria durante sus años de estudio en la Universidad Sofía. Cuenta que “Durante el voluntariado tuve la oportunidad de ayudar a niños japoneses, que se encontraban en situaciones muy difíciles y habían sido tratados terriblemente por sus profesores, de modo que ni siquiera podía imaginarme que esto fuera posible en la sociedad japonesa en la que crecí”.

Y prosigue: “Mi deseo de ayudar y trabajar en este ambiente me llevó a especializarme en la enseñanza. Sin embargo, me di cuenta de que cuanto más me sumergía en esta obra, más me encontraba con gente solitaria, que no encontraba sentido a su vida y que sufría tanto. Yo también fui una de esas personas, y creo que hay muchas de ellas en Japón”.

“El año pasado tomé un curso impartido por un sacerdote extraordinario, tuvo mucha influencia en mí. Hablando con él, empecé a entender que las respuestas que buscaba estaban en el cristianismo, por el que ya estaba muy interesada cuando asistía a los círculos religiosos durante la escuela secundaria”.

En el cristianismo pude encontrar la fuerza y alegría

Con el cristianismo pude encontrar una fuerza y una alegría que antes no tenía. Una verdadera bendición. Veo que mi misión personal es construir puentes entre las personas, y así como siento el calor y la bondad de Jesucristo, me gustaría poder llevarla a otros también. La persona que veo como punto de referencia es la Madre Teresa. Así como ella trajo esperanza y calidez a otros, a mí también me gustaría intentar hacer algo similar.

En ambos jóvenes resuenan las palabras que el Papa Francisco dirigió la mañana del lunes a los jóvenes en la Catedral Santa María Inmaculada: “Aprendamos a construir juntos la sociedad que queremos para mañana”.

25 noviembre 2019, 09:16