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Card. De Donatis a jóvenes en Medjugorje: purificar la mente para pensar como Cristo

«¡Un corazón evangélico pide una mente libre!», dijo el cardenal Angelo De Donatis, vicario apostólico para la Diócesis de Roma, en la homilía de apertura de la 30º edición del Festival de Jóvenes que se celebra en Medjugorje del 1 al 6 de agosto. A la luz de la lectura del Evangelio, el purpurado reflexionó sobre tres indicaciones que ayudan a los jóvenes cristianos a ser "sabios".

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

"Seguimos al Señor porque hemos creído que sólo Él lleva la vida". Son las palabras del cardenal Angelo De Donatis, vicario apostólico para la Diócesis de Roma, pronunciadas durante la Misa de apertura del 30º Festival de la Juventud que se celebra cada año en Medjugorje del 1 al 6 de agosto.

Haciendo alusión al tema de estas jornadas, “Sígueme”, tomado del Evangelio según San Mateo 10-21, que ilustra la invitación que Jesús propuso a cada uno de sus discípulos tras elegirlos y que actualmente renueva a cada uno de nosotros; el cardenal explicó en su homilía que para escuchar el "Sígueme" que el Maestro nos dirige, es necesario que el Espíritu Santo abra nuestros corazones y los llene de sabiduría divina.

Y para ello, el Evangelio nos presenta al escriba de la Nueva Alianza, "el sabio", del cual se pueden extraer tres indicaciones que ayudan a cultivar la sabiduría en la juventud.

Purificar la mente para pensar como Cristo

La primera, como hemos oído- dijo el purpurado- es que el Reino de los Cielos es similar a una red lanzada al mar que recoge todos los peces posibles. Luego, llevados a la orilla, los pescadores seleccionan los  peces buenos para comer y los separan de los malos. Los Padres del Desierto han imaginado que todo cristiano es como un buen pescador que vigila el mar de su mente reteniendo los pensamientos santos y desechando los inútiles o venenosos, como lo hace un pescador experto con los peces. 

 

«¿Quién es sabio entonces? Pues, el cristiano que no sigue todo lo que le viene a la mente: podemos tener una mentalidad habitada por el Espíritu sólo si no nos dejamos abrumar por pensamientos de desesperación, miedo, angustia por el futuro; de la misma manera, nuestra mente no debe ser invadida por distracciones continuas o información inútil, o peor aún, ser esclavos de las redes sociales. El Evangelio nos invita a purificar nuestros pensamientos para acoger el pensamiento de Cristo. ¡Un corazón evangélico pide una mente libre!».

El juicio final es el triunfo del amor divino

En la segunda indicación, el Card. De Donatis hizo hincapié en que Jesús habla de un juicio. Pero este juicio es una luz feliz de la verdad y no el juicio de un tirano:

«El juicio final es para el creyente el triunfo del amor divino, el encuentro con el Esposo; pero para los que han negado a Cristo o han vivido odiando a su hermano, esta luz llena de bondad pondrá de relieve la verdad de una vida sin fruto. ¿Dónde está la sabiduría? Aprendiendo a vivir desde una edad temprana colocándose en el horizonte de la verdad que nunca perece.

«Un joven cristiano es sabio cuando dice la verdad, busca la verdad, ofrece la verdad. En este sentido, el examen de conciencia y la confesión sacramental son un gran instrumento para crecer en la verdadera sabiduría», aseguró el purpurado. 

Entender la relación entre viejo y nuevo

Por último, la tercera indicación -como enseña el Evangelio proclamado- es que el cristiano debe tomar lo viejo y lo nuevo del tesoro de su corazón. 

«El verdadero sabio es aquel que vive las cosas antiguas que dan siempre nuevas alegrías, y las cosas nuevas que tienen el sabor de las antiguas. Un ejemplo para entender la relación entre lo viejo y lo nuevo: el cristiano auténtico no es ni tradicionalista ni progresista. Es una "nueva creación" que conserva el buen sabor del pan casero, fragante y apetitoso precisamente porque está amasado y horneado con una antigua receta», afirmó el vicario apostólico de Roma.

Así pues, queridos amigos- concluyó el cardenal- aquí están las tres perlas extraídas del Evangelio de hoy: «purificar la mente; anticipar el juicio divino sobre nosotros ofreciendo la verdad y convirtirse en hombres nuevos que arraigan en la tradición del Pueblo Santo del Señor».

Homilía Card. De Donatis
02 agosto 2019, 14:30