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Iglesia y pueblo en Colombia piden que se acabe la violencia en el país

En este contexto, Mons. Óscar Urbina Ortega, obispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia lanza un llamamiento: "proclamamos por tanto, que la vida es sagrada e inviolable, un derecho supremo y fundamental, que no es negociable y es necesario defender y asegurar para lograr un país libre y justo, reconciliado y en paz".

Sofía Lobos -Ciudad del Vaticano

Ante el incremento generalizado de violencia en el país que está segando la vida de tantos ciudadanos, el episcopado colombiano ha expresado su dolor y rechazo por estos hechos que enlutan a tantas familias.

Violencia sigue destruyendo vidas

“Los obispos católicos de Colombia manifestamos hondo dolor porque la violencia sigue destruyendo la vida de muchos hermanos y hermanas en todo el territorio nacional; oramos por ellos y nos solidarizamos con sus familias”, explica en un video mensaje Mons. Óscar Urbina Ortega, Obispo de Villavicencio y Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Muerte: herramienta para proteger negocios ilícitos

El prelado afirma que esta situación causa una inmensa tristeza: "cada día recibimos noticias de asesinatos, enfrentamientos y atentados que se cobran vidas. Asistimos con consternación a formas cada vez más atroces y degradantes de muerte", añade Mons. Urbina Ortega, recordando las palabras del Papa Francisco pronunciadas durante su visita a Colombia en septiembre de 2017: «La muerte se convierte en herramienta para proteger negocios ilícitos e imponer por fuerza intereses e ideas particulares».

La vida es sagrada e inviolable

En este contexto, el obispo de Villavicencio lanza un llamamiento: "proclamamos por tanto, que la vida es sagrada e inviolable, un derecho supremo y fundamental, que no es negociable y es necesario defender y asegurar para lograr un país libre y justo, reconciliado y en paz".

Asimismo, el episcopado de Colombia invita a "sumar esfuerzos para promover y defender valientemente la vida", en especial la de los más débiles y necesitados. Además en el mensaje la Iglesia se une a las movilizaciones ciudadanas que se realizarán en todo el territorio nacional, como expresión de rechazo al asesinato de tantos líderes sociales. 

Finalmente, los mitrados piden a Dios, por intercesión de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, reina y patrona de Colombia, que les conceda la paz.

Pueblo profundamente herido

​​​​Colombia ha soportado muchos tipos de violencia a lo largo de su historia nacional, sin embargo en el siglo XX, y lo que lleva del siglo XXI, se han intensificado los conflictos relacionados con la violencia política.

Un fenómeno que ha causado una profunda herida nacional y desequilibrado la estabilidad económica, política y social. Al respecto, el pueblo colombiano alza nuevamente su voz pidiendo que se ponga fin a esta violencia.

Y prueba de ello es la última marcha por la paz que tuvo lugar en las calles de diversas ciudades de Canadá como Toronto, Montreal, Ottawa, Calgary y Vancouver, así como en varias ciudades de América Latina y alrededor del mundo, donde miles de ciudadanos colombianos cansados de la situación que se vive en su país de origen, exigieron la paz y el cumplimiento de los acuerdos con los cuales se puso fin al conflicto armado en estas tierras.

31 julio 2019, 18:00