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Mons. Carlos Malfa, Secretario General de la CEA y obispo de Chascomús Mons. Carlos Malfa, Secretario General de la CEA y obispo de Chascomús 

Ad Limina obispos argentinos. Mons. Malfa: visita toca todos los aspectos del Evangelio

El primer grupo de obispos argentinos ya está en Roma para el encuentro con el Papa Francisco, este jueves 2 de mayo. El Secretario General CEA: “No venimos solos, es toda la Iglesia en Argentina la que peregrina a Roma”

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

En curso la visita ad Limina Apostolorum de los obispos de la Conferencia Episcopal Argentina. 106 prelados divididos en tres grupos por regiones del país se encontrarán en este mes de mayo con el Santo Padre Francisco y visitarán los diversos dicasterios de la Curia Romana. Centro de las reuniones serán el trabajo y los desafíos pastorales de la Iglesia en el país.

Entre los obispos del primer grupo que visitará al Santo Padre este jueves 2 de mayo se encuentra el Secretario General de la CEA y obispo de Chascomús, Mons. Carlos Malfa. En diálogo con Vatican News, el prelado argentino habla de las expectativas de los obispos argentinos y de los desafíos de la Iglesia que peregrina en Argentina para el 2019, también año electoral:

Ayer los obispos argentinos comenzaron su visita ad Limina, es decir, a las tumbas de los santos apóstoles Pedro y Pablo y dentro de poco se encontrarán con el Santo Padre Francisco. ¿Qué significa para ustedes esta visita quinquenal y con qué espíritu la han comenzado?

R.- Es una visita largamente esperada porque nosotros tuvimos la última visita ad Limina en el año 2009, de modo que esperábamos con ansia esta visita. La esperábamos porque hace a la misión pastoral de cada uno de nosotros, la esperábamos también porque nos vamos a encontrar con el Sucesor de Pedro, que es un hermano y un amigo querido, con el cual hemos recorrido mucho tiempo de vida de Iglesia. Como él decía: en la primera homilía en la Capilla Sixtina: "caminado juntos, confesado a Jesucristo, construido la Iglesia". De modo que esto tiene para nosotros una dimensión profundamente espiritual, profundamente humana y también una dimensión histórica. En realidad, es una experiencia de una riqueza muy grande y nosotros vinimos con una enorme esperanza y con mucha ilusión en nuestro corazón de pastores. No venimos solos, yo creo que es toda la Iglesia en Argentina la que peregrina a Roma en un acontecimiento como este para encontrarnos con el Papa Francisco, con el Sucesor de Pedro y también con todos los dicasterios de la Curia Romana. 

Escuhe la entrevista a Mons. Malfa

Objetivo primordial de la visita ad Limina es informar al Santo Padre acerca del estado de las diócesis que ustedes gobiernan. ¿Cuáles son los desafíos de la Iglesia argentina para este 2019? 

R.- Cada obispo tiene que preparar un informe lo que se llama la “relación quinquenal” sobre el estado religioso, social, cultural de sus diócesis y eso ya fue enviado a Roma hace tiempo. Ese informe llega también a cada uno de los dicasterios que visitamos y, naturalmente, llega al Santo Padre. En este caso, el Santo Padre conoce la realidad argentina pero también es bueno ahora que nosotros podamos, después de todos estos años, compartir con él el camino que estamos realizando. El impulso misionero, la dimensión o las implicancias sociales del Evangelio son desafíos muy grandes que tenemos frente a nosotros.

“ El Papa Francisco nos anuncia el Evangelio de Jesucristo y ha puesto una agenda que nosotros tenemos que asumir, no sólo los argentinos sino también en toda América Latina. Si nosotros pensamos en la realidad de la pobreza, de la migración, de la trata de personas, el cuidado de la vida, se podría hacer una lista muy larga ”

En estos días los obispos estamos viviendo esto con un espíritu de fraternidad, de alegría espiritual. Incluso cuando vamos a las basílicas para celebrar la misa, como ayer en San Pablo. Mañana vamos a San Juan de Letrán, el jueves iremos a San Pedro antes de la audiencia con el Santo Padre, el sábado concluimos con Santa María La Mayor. Hay una experiencia profundamente espiritual y toca también nuestra misión pastoral, de modo que nos sentimos profundamente renovados en esto y por eso creo que va a ser una gracia de Dios y de bendición muy grande, no sólo para la Iglesia sino también para toda la Argentina.

La cuestión social estuvo en el centro del Mensaje Final de última Asamblea Plenaria del mes de marzo, dedicado en particular a las próximas elecciones del mes de octubre, en el que ustedes llaman la atención sobre la cultura de la avidez y del descarte y exhortan a construir un país unido y más justo, sin exclusiones...

R.- Sí, tomamos también la educación y el trabajo como bases de una renovación social porque son dos elementos claves para el desarrollo de una sociedad. El trabajo hace a la dignidad, la educación hace a una transformación profunda, estable y duradera. Entonces en esto también hacemos un reclamo a la honestidad de todos, a una pasión por el bien común, a un espíritu de servicio transformador, particularmente en la clase dirigente, en la cual nos implicamos también. Nosotros tenemos que dar un ejemplo en este sentido. Y ciertamente en el centro de toda esta preocupación, que es preocupación del Señor, están los más pobres, que están padeciendo y necesitan una justicia, como decía San Juan Pablo II "demasiado largamente esperada". Y en esto hay que entender muy bien que es el corazón del mandato del Señor: la preocupación por los más pequeños, por los más pobres. Y además la fe - y es bueno que esto lo entendamos todos los creyentes - es una gran fuerza para la dignidad humana. La fe y la dignidad humana están indisolublemente unidas. Y en esto tiene que notarse la presencia de la Iglesia.

Nosotros lo hacemos siempre desde el Evangelio, no somos políticos, somos pastores y como pastores tenemos que tener la sensibilidad para ver el sufrimiento de nuestro pueblo y este sufrimiento visibilizarlo, estar cerca de ese sufrimiento, para poder superarlo con esperanza. También en el documento que mencionamos nosotros hablamos de la esperanza, somo hombres de esperanza. 

Las visitas ad Limina no son un simple acto jurídico-administrativo, consistente en el cumplimiento de un ritual, protocolo u obligación jurídica. Aportan un "enriquecimiento de experiencias" al ministerio del Papa y también a ustedes. En efecto, en estos días ustedes visitan distintos dicasterios de la Curia Romana...

R.- La visita ad Limina es como una "herramienta de trabajo" para la misión pastoral porque es una experiencia de comunión, de fraternidad, de Iglesia. Nosotros compartimos experiencias. El informe que todos los obispos mandamos, al que me refería hace unos instantes, es como la base del diálogo que mantenemos con los dicasterios. Y en esto tengo que decir que nosotros hemos encontrado una capacidad de escucha y también de deseo de servicio por parte de los dicasterios que a todos nos hace mucho bien. porque hay un intercambio de experiencias.  Encontramos una Curia con esta gran capacidad de escucha y de servicio. La verdad es que los obispos estamos muy contentos con esto.

Solamente enumero, para que quien nos escucha vea que la visita ad Limina toca todos los campos de la evangelización. Ayer empezamos por el Culto Divino, la celebración de la fe en la Liturgia. Después estuvimos en las Causas de los Santos, nuestra tierra ha sido bendecida por muchos santos y otros que vienen en camino. Por la tarde estuvimos en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral donde aparecen todas las implicancias sociales del Evangelio; también ayer visitamos el dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y esta mañana estuvimos en la Congregación para los Obispos que hace a nuestra responsabilidad y a nuestro servicio a la Iglesia y a nuestros hermanos, luego en la Congregación de la Fe, y ahora vamos a seguir con otros. Esto muestra la intensidad y que la visita toca realmente todos aspectos del anuncio del Evangelio. Por eso es una riqueza tan grande, una renovación y un nuevo impulso evangelizador.

Visitando al Santo Padre ustedes encontrarán a un “hermano”, como usted mismo acaba de afirmar ¿Tienen intención de invitarlo para que visite su tierra?

R.- Nosotros nos vamos a encontrar con él el próximo jueves. Con nosotros siempre está en casa. Pero también sabemos que el Papa es el Pastor de la Iglesia Universal y esta dimensión hay que tenerla muy clara. El Papa sabe que nosotros y el pueblo argentino lo esperamos siempre. Y nosotros sabemos que la agenda de Pastor Universal, de primer servidor de la humanidad y de la Iglesia, la maneja él. Así que rezamos y esperamos.

Hace poquísimo, el sábado 28 de abril, nuevos beatos han bendecido nuestra tierra: fueron beatificados 4 mártires y no sólo religiosos...

R.- Primero, dar gracias a Dios porque nuestra tierra es bendecida con la santidad. Yo estoy cada día más convencido que la única respuesta que los cristianos tenemos que darle a la Iglesia, amándola, es la santidad. Y nuestra tierra ha sido bendecida con santos y regada con sangre de mártires. Es el cumplimiento de las Bienaventuranzas evangélicas, se tiene que abrir nuestro corazón en eso: felices los perseguidos por practicar la justicia, felices los que trabajan por la paz, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos, ellos serán llamados hijos de Dios. De modo que poder tocar con mano esta experiencia viva, nos ensancha el corazón. Y me gusta detenerme en ese “laico” porque la gran mayoría del pueblo de Dios son los laicos. Y este laico, a quien su esposa fue acercando a Jesús y a la misión de la Iglesia, fue acribillado delante de su mujer y de sus hijas. Y él ya agonizando les dijo: "no odien, perdonen". Éste es el mandato evangélico, éste es el Evangelio puro, vivo. Y en este camino nosotros tenemos que dejarnos transformar verdaderamente y seguirlo con mucha esperanza. 

Déjeme que termine con este hermoso recuerdo de Aparecida, cuando dice: "Sigamos echando las redes, sin temor a las tormentas". "Cristo vive" acaba de decirnos el Papa en la última exhortación. Ésta es nuestra esperanza, ¡no tengamos miedo!

02 mayo 2019, 09:51