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El Papa en Bulgaria: abrazando a la comunidad de Rakovsky

El segundo día del Pontífice en Bulgaria está dedicado en gran parte a la comunidad católica de Rakovsky, donde el Papa Francisco celebra ante todo la Misa con primeras comuniones. El testimonio del vice párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón.

Barbara Castelli - Rakovsky

El encuentro con el Papa Francisco “es una gran alegría para nosotros”. El Pontífice viene a Bulgaria “para pedir, junto con nosotros, la paz tan deseada: paz en nuestros corazones, paz en nuestro país, paz en el mundo”. Con estas palabras, en los micrófonos de Vatican News, el P. Ivelin Genov, vice-párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Rakovsky, describe el estado de ánimo de los católicos en Bulgaria, que ayer recibieron al Papa con ocasión de su 29º viaje apostólico.

El Sacramento del Amor

Precisamente en esta localidad de Alta Tracia, el Papa Bergoglio celebró esta mañana la misa con las primeras comuniones. “Nuestros niños, de toda Bulgaria -señala el sacerdote- acogen por primera vez a Jesús en sus corazones” y “se han preparado” para esta cita “con encuentros de catequesis, con momentos de oración”. Y nosotros, “les explicamos que la comunión es el sacramento de los sacramentos, es el sacramento del amor”, verdaderamente “una gran alegría”.

Un pequeño rebaño no olvidado por su pastor

“Nuestra realidad es una realidad pequeña: somos pocos pero esperamos ser buenos”: prosigue el P. Ivelin Genov, precisando que en Rakovsky se concentra el mayor número de católicos búlgaros. “Estamos felices porque la cabeza visible de la Iglesia está entre nosotros, como un pastor que nunca abandona las periferias, especialmente las periferias existenciales”. “Somos un pequeño rebaño -añade- pero no olvidado por su pastor, no olvidado por la Iglesia y sobre todo no olvidado por Dios”.

Ser santo significa construir puentes

“Dios siempre nos sorprende”, explica luego el vice párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón de Rakovsky, comentando las palabras que el Papa Francisco pronunció ayer durante la Santa Misa en Sofía, y aunque “a veces no comprendemos sus sorpresas, debemos recordar que cada crisis es para nuestro bien. Dios conoce el camino y sabe adónde llevarnos, porque nos ama”. “Ser santo, en mi opinión -continúa- significa estar separado de la mentalidad del consumismo, de los círculos cerrados, tratando siempre de construir puentes, de ser abiertos”. En definitiva, se trata de “ser diferentes y estar separados de la lógica común, de la lógica del relativismo”.

Comunión en la diversidad

“El amor se expresa sobre todo en la comunión, pero en la comunión hay también diversidad, y esto no es una contradicción”, explica, por último, el P. Ivelin Genov, pensando en el encuentro por la paz de esta tarde en Sofía, en presencia de representantes de las diversas confesiones religiosas. “El Papa nos dijo que Bulgaria es una encrucijada”. “El Papa -concluye- nos pidió que fuéramos abiertos, que escucháramos: en la diversidad hay belleza”. “Cuando dialogamos podemos perder algo, pero se trata de algo no algo esencial”, lo que nos permite, en cambio, “ganar a todos”, sobre todo “ganar la unidad que nos lleva a Cristo”.

06 mayo 2019, 15:35