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A cuatro años de la beatificación de San Óscar Romero

Monseñor Romero nació en 1917. Fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la eucaristía en la capilla del Hospital La Divina Providencia. Un tiro certero en el corazón acabó con su vida.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

En aquel Momento, Mons. Paglia apuntó: "Óscar Arnulfo Romero será beato y mártir de todos los salvadoreños y de la Iglesia Universal". Insistió: Romero es "un milagro para El Salvador", porque hoy es símbolo de unidad y de amor a los pobres, para quiénes trabajó "sin límites".

Romero nació en 1917. Fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba la eucaristía en la capilla del Hospital La Divina Providencia. Un tiro certero en el corazón acabó con su vida.

Romero está sepultado en la cripta de la Catedral Metropolitana desde donde siendo el arzobispo de la diócesis de San Salvador denunciaba las violaciones a los derechos humanos que cometían tanto el ejército como las guerrillas en la década de 1970.

Crimen permanece impune

Hasta el día de hoy, el caso del asesinato de San Romero sigue en la impunidad. Nadie ha sido juzgado por este magnicidio, a pesar de existir indagaciones que señalan a Roberto D’Abuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), como autor intelectual del asesinato.

100 años de su bautismo

El semanario Orientación del Arzobispado de San Salvador publicó esta semana que en Ciudad Barrios, lugar donde nació San Romero, fue celebrado el día en que el obispo Mártir recibió el sacramento del Bautismo. En la eucaristía participaron el Card. Gregorio Rosa Chávez y Mons. William Iraheta, Obispo de Santiago de María.

En la fiesta del bautismo de Jesús

San Óscar Romero nos recuerda con ocasión del bautismo de Jesús: “Por eso somos hijos de Dios, Pueblo Sacerdotal, Profético y religioso. ¿Cuál es el resultado, queridos hermanos? El resultado es esta Catedral llena de cristianos. El resultado es una diócesis -muchas comunidades me están escuchando en este momento-. Pienso en Uds., queridos cristianos, hasta del más apartado rinconcito de la diócesis, los resultados del bautismo son Uds., comunidades cristianas que pueden decir con toda verdad: estamos ungidos, somos partícipes de Cristo, profeta, sacerdote y rey. Y por eso la Iglesia, son sus obispos, sacerdotes, religiosas, colegios católicos, organizaciones, instituciones, familias, es la Iglesia sacerdotal, profética, real. Somos familia de reyes, somos descendientes de ungidos, somos participantes del sacerdocio.

Nuestra misión, entonces, como pueblo es enraizar estas tres cosas en nuestra familia, en el trabajo, en la oficina, en la política, en la sociología, en la profesión, en el mercado. Donde quiera que va un bautizado, tiene que ser ahí realidad mesiánica que Cristo lleva hasta ese ambiente y, como Cristo, lleva el compromiso de hacer presente esa dignidad salvadora que Él trajo al mundo”. 
  

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23 mayo 2019, 14:48