Mons. Jesús Catalá Ibañez, Obispo de Málaga. Mons. Jesús Catalá Ibañez, Obispo de Málaga. 

Diálogo con Mons. Catalá: Desafíos y riquezas de la Vida Consagrada

Entrevista al presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, en el marco de la jornada mundial de los consagrados 2018.

Sofía Lobos- Ciudad del Vaticano

“La vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios”, es el lema de esta 22° jornada mundial de la vida consagrada que se celebra el 2 de febrero, fiesta litúrgica de la Presentación del Señor, y que este año se presenta como una “nueva ocasión para entrar en lo más íntimo de uno mismo”; con la invitación a profundizar sobre qué es lo esencial en esta vocación de entrega al servicio de la Iglesia y del prójimo, basada en una profunda relación de amor con Cristo.

En este contexto, entrevistamos a Monseñor Jesús Catalá Ibáñez, Obispo de la Diócesis de Málaga y Presidente de la Comisión para la Vida Consagrada en España, quien nos habla sobre los desafíos y las riquezas de esta vocación.

En alusión al lema de esta jornada 2018, ¿qué es lo esencial en la vida de un consagrado para poder vivir verdaderamente en un permanente encuentro con el amor de Dios?

"Lo más importante es la unión con Jesús. Lo esencial es vivir como Él y tener un encuentro con Él desde la obediencia, la pobreza y la virginidad, que es lo que caracteriza a las personas de especial consagración", explica Mons. Catalá, haciendo hincapié en que todo encuentro con el Señor es importante para los fieles, tal y como sucedía en los tiempos de Jesús narrados en los Evangelios, donde se ve cómo esos encuentros transforman la vida de todo aquel que experimentaba el amor de Dios, a través de la figura de su Hijo. "Un encuentro, que no sólo cambia a quien lo vive sino que a su vez, lo capacita para amar a los demás".

“El encuentro con Jesús transforma y cambia la vida de uno para siempre”

Como presidente de la Comisión Episcopal para la vida consagrada, ¿cuáles cree que son los principales desafíos a los que se enfrentan los consagrados en el mundo moderno de hoy, tan lleno de distracciones?

Los desafíos son en principio, los mismos a los que se enfrentan todos los cristianos, porque vivimos en la misma sociedad y existen los mismos retos.

Una sociedad que de alguna manera, se aleja de Dios, en la que hombre quiere autoerigirse en independiente y autónomo de su Creador, reflejada un poco en esa secularización que existe en varios ámbitos y que al mismo tiempo es un gran desafío para todo cristiano. En cuanto a los consagrados, es una realidad, el hecho de que deben afrontar estos desafíos con una mayor claridad y dureza, si cabe, porque todo el sentido de su vida depende de esa consagración.

En su experiencia como Obispo de la Diócesis de Málaga, ¿ha podido experimentar la presencia de una crisis en las vocaciones religiosas y también en las vocaciones de vida consagrada?

En este punto, Mons. Catalá responde haciendo una importante distinción sobre esta cuestión, ya que no considera la palabra "crisis" como la más adecuada para describir la situación actual de la vida religiosa: "Es cierto que hay un descenso entre las personas que quieren dedicarse al Señor en la Vida Consagrada, es cierto que muchas congregaciones se están haciendo mayores... pero eso no expresa una crisis de vocaciones. El Señor sigue llamando, quizás falta la respuesta de muchos que no quieren oír esa llamada, o los afanes del mundo se lo impiden", explica el prelado.

“No hay crisis en la vida consagrada porque el Señor sigue llamando... hay crisis de respuestas a esa llamada”

"Por tanto, la vida consagrada no está en crisis. La vida consagrada es una respuesta al Señor a vivir más cerca de Él, de una manera profunda y hay mucha gente que vive esa respuesta de manera plena. Por ello yo distinguiría entre una disminución de quienes responden a la llamada de Dios, porque no hay crisis de llamadas sino crisis de respuestas".

Y haciendo esta distinción, ¿qué mensaje dejaría a los cristianos, especialmente a los jóvenes que se plantean la vocación a la vida consagrada, para contrarrestar de algún modo esa "crisis de respuestas" a la que usted hace referencia?

Animaría a todos los jóvenes, y no tan jóvenes porque el Señor llama a cualquier edad; les diría que primero se pongan delante del Señor, que lo escuchen, lean su Palabra, recen y tengan un encuentro personal con Él. No cabe la posibilidad de dar una respuesta si no hay un encuentro personal con Jesús. Hay que acercarse a Él, ponerse de rodillas ante Él, alabarle y preguntarle... Señor... ¿tú qué quieres de mí?

Finalizamos hablando sobre la riqueza espiritual concreta que aportan los consagrados al modelo de "Iglesia en salida" que propone el Papa Francisco.

“Ojalá las personas pudieran abrir los ojos y ver la enorme riqueza que existe en la vida consagrada”

 

Una riqueza que nuestro entrevistado define como fundamental, no sólo para la Iglesia sino para todo el mundo, ya que los consagrados  "ayudan, atienden y acompañan de modo especial a los más excluidos y desfavorecidos de la sociedad"; una riqueza, que a menudo, pasa desapercibida para los demás: "Ojalá las personas pudieran abrir los ojos y ver la enorme riqueza que existe en la vida consagrada", concluye Mons. Catalá.

Escuche la entrevista a Mons. Jesús Catalá Ibáñez

 

Gracias por haber leído este artículo. Si desea mantenerse actualizado, suscríbase al boletín pulsando aquí

01 febrero 2018, 18:52